BBVA lanza una opa hostil sobre Sabadell

En el último ping-pong bancario, BBVA ha lanzado una opa hostil sobre Sabadell, tras anunciar planes de relanzar un intento de fusión hace dos semanasrevisando los planes iniciados por primera vez en 2020, esta semana rechazada por Banco Sabadellsobre la base de una propuesta “no solicitada, indicativa y condicional”.

El consejo presidido por Josep Oliu consideró que este proyecto “infravalora significativamente” el plan de Banco Sabadell “y sus perspectivas de crecimiento como entidad independiente”. La junta directiva anunció su decisión después de una reunión que duró un día. BBVA afirma que “lamentamos que el consejo de Banco Sabadell haya rechazado una oferta tan atractiva”.

En la última jugada, BBVA ha lanzado una oferta pública de adquisición (opa) de acciones para intentar hacerse con el control del Banco Sabadell.

En el documento remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), BBVA ofrece el mismo precio que la semana pasada, con la propuesta de regalar una acción propia por cada 4,83 acciones de Sabadell.

Tras el anuncio de este jueves, es necesario que BBVA presente a la CNMV la solicitud de aprobación de un folleto en el que se detallan las condiciones de esta oferta, que ya ha expuesto este jueves, y para ello tiene un plazo de 30 días.

Cuando la CNMV reciba este folleto tendrá 7 días para estudiarlo, ampliables a otros 7 días si el supervisor solicita información adicional a la entidad.

A partir de ese momento se abre el periodo de estudios de opas, donde además del de la CNMV entra el estudio del Banco Central Europeo (BCE), que analizará si un proceso de fusión entre estas entidades generaría un modelo de negocio sostenible.

En este procedimiento lo habitual es que trabaje un equipo del supervisor nacional, el Banco de España, junto con un equipo del BCE.

Una vez realizados todos los análisis, el folleto de opa sería aprobado o rechazado.

En el caso de que todo salga adelante, tras el análisis de los supervisores y la aceptación de la oferta por parte de los inversores, es el Gobierno el que tiene que firmar la operación. Un portavoz del Gobierno ha indicado que no se daría su aprobación definitiva.

La posible fusión formaría una entidad con alrededor de 400 oficinas en la Comunidad Valenciana y unos 2.500 trabajadores en la comunidad autónoma, con 211 oficinas en la región -61 en Valencia, 132 en Alicante y 17 en Castellón-, mientras que BBVA acumula 200.