Los centros urbanos de Nueva Zelanda están al borde de una transformación. La audaz medida del gobierno para densificar la vivienda no es sólo una respuesta a la crisis inmobiliaria sino también un paso hacia un futuro más verde.
Este artículo explora cómo el país navega por el delicado equilibrio entre el desarrollo urbano y la preservación de la biodiversidad.
Construyendo y diversificando
(Foto: Scott Olson/Getty Images)
En Dunedin, el debate es acalorado y los residentes temen que sus frondosos suburbios sean reemplazados por concreto y acero. Sin embargo, en medio de la protesta, hay un reconocimiento creciente de la necesidad de integrar la naturaleza en nuestras ciudades.
El papel de la naturaleza urbana en la resiliencia climática
El concepto de “densidad con biodiversidad” está ganando terreno como forma de hacer que las ciudades sean más habitables y resilientes al clima. La naturaleza urbana sirve como amortiguador contra eventos relacionados con el clima como inundaciones y olas de calor.
También proporciona un refugio tanto para la vida silvestre como para los habitantes de las ciudades, mejorando la salud mental y el bienestar.
Aprendiendo de los pioneros globales
Nueva Zelanda puede buscar inspiración en ejemplos internacionales. El compromiso de Melbourne de plantar 3.000 árboles al año tiene como objetivo lograr una cobertura de dosel arbóreo del 40% para 2040, combatiendo el aumento de las temperaturas y fomentando la biodiversidad.
El reglamento sobre techos verdes de Toronto exige vegetación en entre el 20% y el 60% de las áreas de techos en desarrollos de alta densidad, abordando la calidad del aire y el efecto isla de calor urbano.
Desafíos en la creación de desarrollos biodiversos
A pesar de estas aspiraciones, Nueva Zelanda ha luchado por crear desarrollos residenciales biodiversos.
El cambio a una densidad media a menudo conduce a una reducción significativa de las áreas permeables, que son cruciales para la gestión de las aguas pluviales y la biodiversidad.
El trabajo en curso del grupo de investigación Aotearoa BiodiverCity revela que muchos desarrollos carecen de vegetación ecológicamente significativa, destacando la necesidad de un diseño estratégico para lograr ciudades con más biodiversidad.
Un plan estratégico para la urbanización sostenible
La Declaración de Política del Gobierno sobre Vivienda y Desarrollo Urbano (GPS-HUD) es la hoja de ruta de Nueva Zelanda para la vivienda y el desarrollo urbano.
Desarrollada junto con la Estrategia Nacional de Vivienda Maorí (MAIHI Ka Ora), su objetivo es crear comunidades prósperas y resilientes que crezcan de manera sostenible dentro de los límites ambientales.
Cuatro pilares del GPS-HUD
El HUD GPS describe cuatro áreas de acción clave para lograr su visión:
Reducir las barreras a la construcción: Simplificar los entornos de planificación y regulación, hacer que la financiación sea más accesible y asociarse con el sector de la construcción para mejorar el rendimiento.
Construyendo más casas donde sea necesario: Establecer MAIHI y asociaciones basadas en lugares, aumentar la oferta de viviendas a través del desarrollo urbano y continuar construyendo viviendas públicas.
Ayudar a las personas a conseguir viviendas asequibles: Ayudar a más neozelandeses a ser propietarios de sus casas y aumentar la oferta de alquileres asequibles y de calidad.
Abordar las necesidades urgentes de vivienda: Ejecutar el Plan de Acción para Personas sin Hogar de Aotearoa y reformar el sistema de vivienda de emergencia.
Implementando la visión
Para hacer realidad esta visión, GPS-HUD enfatiza la importancia de la asociación maorí, asegurando que las soluciones de vivienda lideradas por maoríes sean apoyadas y entregadas localmente.
También exige un sistema adaptable y receptivo que pueda satisfacer las demandas del cambio de uso de la tierra, la infraestructura y la oferta de vivienda.