El contexto de esto fue la moción de Vox para derogación de la Ley de Memoria Histórica. Se trata de una legislación impulsada por la coalición de izquierdas en 2018 y que obtuvo el apoyo del Partido Popular, que ahora gobierna pero depende de los votos de Vox.
Seguramente hubo tensión, pero los acontecimientos fueron más allá de lo esperado.
Antes de iniciar el debate, Le Senne se dirigió directamente a los dos miembros del PSOE: Mercedes Garrido y Pilar Costaambos miembros de la junta directiva del parlamento.
Le Senne se refirió a la “neutralidad” de la junta y ordenó a ambos que retiraran fotografías de mujeres reprimidas por el franquismo; uno de ellos fue Aurora Picornell.
Como no quitaron las fotos, les ordenó que salir de la cámara y rompió fotografías que Garrido tenía delante. Ella y Costa estaban a su izquierda. Garrido quería saber qué asunto parlamentario utilizaba el presidente para ordenarle su salida. Y ella le advirtió que no tocara su computadora.
El PSOE no tardó en recurrir a las redes sociales: “Si pones a un fascista a cargo del parlamentotermina comportándose como un fascista”.
El portavoz del partido, Iago Negueruela, exigió a Le Senne resignación y calificó lo ocurrido el martes como “un espectáculo despreciable”.