El Ministerio de Sanidad español financiará un nuevo tratamiento de inmunoterapia para distintos tipos de cáncer, que sustituye la actual infusión intravenosa por una inyección.
El nuevo método reducirá el tiempo de tratamiento para los pacientes de una hora a sólo siete minutos.
La ministra de Sanidad, Mónica García, explicó: “Se trata de una nueva inmunoterapia contra el cáncer menos invasiva y más efectiva”.
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El fármaco desarrollado por Roche está aprobado para algunas de las formas de cáncer más agresivas y difíciles de tratar, como el cáncer de pulmón no microcítico en fase inicial o para diversas formas de cáncer metastásico; carcinoma hepatocelular; cáncer de mama triple negativo metastásico o sarcoma alveolar de tejidos blandos, entre otros.
Los pacientes recibirán la inyección de atezolizumab en el muslo cada tres semanas sin necesidad de permanecer en observación, lo que supone menos molestias y un ahorro de recursos para el Sistema Nacional de Salud.
Hasta ahora el fármaco estaba autorizado pero debía administrarse por vía intravenosa.
El uso de atezolizumab en forma de inyección fue aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en enero.
Alba Silveiro, enfermera de ensayos clínicos del Vall D’Hebron Instituto de Oncología de Barcelona, explica: “Los pacientes tienen la sensación de que están menos enfermos al pasar menos tiempo en el hospital y la preparación del fármaco es más fácil y sencilla porque no requiere un entorno estéril”.
De esta forma, las seis horas medias que una persona pasa en el hospital por vía intravenosa actual entre su llegada, los análisis de sangre, la obtención de los resultados, la preparación del material, la infusión y su permanencia en observación se reducen prácticamente a la mitad.
Un estudio demostró que la inyección es preferida por el 79% de los pacientes, porque la encuentran menos invasiva, dolorosa e incómoda, lo que repercute en una mejor calidad de vida.
Nueve de cada diez profesionales sanitarios coincidieron en que la inyección es fácil de administrar y tres de cada cuatro dijeron que podría ahorrar tiempo a los equipos sanitarios.
Además, la inyección permite un uso más claro y preciso del medicamento, según Raquel Sánchez, farmacéutica responsable del área de Farmacia Hospitalaria del Centro MD Anderson de Madrid.
“Había cierta reticencia por el miedo a poner ciertos volúmenes de medicamento en la capa subcutánea, pero con este fármaco se ha demostrado que se puede administrar una gran cantidad y en cuestión de siete minutos un paciente puede seguir con su vida normal”, afirmó.