El ataque racista de Trump contra Harris no fue casualidad

Susan Glasser“¿Cuánto más claro tiene que ser esto? América, te están troleando”.

“La cuestión es sencilla: los esfuerzos de Trump, durante las últimas veinticuatro horas, por desviar el debate político hacia sus propias afirmaciones falsas y ofensivas sobre la carrera a la vicepresidencia pueden ser un desastre político, pero no un accidente, un error o un desliz indisciplinado. Esto, en 2024, es tan absurdo como aceptar la crédula versión de que el encuentro casi mortal de Trump con la bala de un posible asesino lo había convertido en un candidato de unidad para la historia. Incluso Trump no pudo evitar burlarse de esta ridícula declaración de sus asesores…”

“Trump es Trump es Trump. Los ataques a Harris representan un ejemplo clásico de su enfoque de la política, que combina su creencia en el poder estratégico de la provocación racial para movilizar a su base y su táctica favorita para interrumpir un ciclo de malas noticias: cambiar de tema y hablar de algo aún más escandaloso. Cada minuto que se pasa debatiendo sobre la raza de Harris (o sobre su propia locura al plantearla) es un minuto que no se dedica a los propios fallos de Trump: sobre su avanzada edad y su manifiesta ineptitud para la presidencia; sobre sus responsabilidades legales y su condena penal; sobre su excéntrica candidata a la vicepresidencia y la agenda de extrema derecha de su partido”.

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