Yair Rosenberg:“La evolución de Alexandria Ocasio-Cortez como fuerza política en la política estadounidense se hace plenamente evidente en tan solo dos discursos. El primero lo pronunció en la Convención Nacional Demócrata de 2020, dos años después de que la insurgente progresista de Nueva York fuera elegida para el Congreso. En él, Ocasio-Cortez declaró su “fidelidad y gratitud a un movimiento popular de masas que trabaja para establecer los derechos sociales, económicos y humanos del siglo XXI” y se comprometió a “reconocer y reparar las heridas de la injusticia racial, la colonización, la misoginia y la homofobia, y a proponer y construir sistemas reimaginados de inmigración y política exterior que se alejen de la violencia y la xenofobia de nuestro pasado”.
“El breve discurso fue esencialmente una lista de principios de izquierda que atraerían en gran medida a sus propios partidarios más que a los votantes comunes: una difusión más limitada que una difusión generalizada”.
“La actuación de Ocasio-Cortez anoche en la Convención Nacional Demócrata de este año no podría haber sido más diferente. Al vincular su biografía personal con políticas populistas, la congresista de 34 años electrizó a la multitud de fieles del Partido Demócrata y los dejó coreando atronadoramente su nombre. Atrás quedó la jerga de los círculos progresistas de élite, reemplazada por frases ingeniosas accesibles y memorables sobre ella y Kamala Harris”.