El año hidrológico finalizó el 31 de agosto con un déficit hídrico en la Marina Alta que alcanzó el 75%. En términos sencillos, la comarca ha recibido tan solo una cuarta parte de las precipitaciones habituales en esta zona, unas cifras desastrosas que han obligado a adoptar restricciones y a la emisión de agua embotellada en muchas zonas.
Si estas cifras se mantienen en el nuevo año hidrológico que comenzó el 1 de septiembre, los recortes serán aún mayores al extenderse a otros ámbitos, tanto agrícolas como para el consumo humano.
Sin embargo, las previsiones para los próximos meses son contradictorias, por lo que no está claro si la sequía se prolongará con muchos embalses al 20% de su capacidad y en descenso. No hay duda de que la provincia necesita lluvias como nunca antes.
El director del Laboratorio de Climatología de la UA, Jorge Olcina, ha asegurado que tras un año hidrológico marcado por la sequía, “ahora hay que confiar en que los próximos meses se comporten como un otoño mediterráneo clásico, es decir, muy lluvioso”. Si no, sin duda las restricciones al consumo humano se prolongarán.
En cuanto a si llegarán las lluvias, Olcina ha señalado que “los modelos de predicción estacional para el otoño de 2024 son contradictorios. Unos muestran precipitaciones abundantes en el litoral mediterráneo, otros mantienen condiciones de sequía”, por lo que todavía hay mucha incertidumbre.
Advierte de que “hay que cambiar la mentalidad respecto al agua en la provincia. No podemos seguir dependiendo exclusivamente del agua de lluvia, ni la propia ni la que llega de fuera a través de trasvases, porque las lluvias son cada vez más irregulares en su desarrollo. Si no queremos entender esto, estamos condenados a un desabastecimiento regular en la agricultura y en el abastecimiento urbano en las comarcas alicantinas”.
Señaló que “la potabilización y la desalinización son fundamentales para el futuro del agua en la provincia para evitar la escasez por sequía. No entender esto significa someter la agricultura y el turismo a la incertidumbre de las previsiones meteorológicas”.