Aunque una vez más gran parte de la Costa Blanca ha sido noticia por las muertes por ahogamiento durante todo el verano, una pequeña parte de la zona está tratando de mejorar la seguridad en el agua, ya que los científicos de la Universidad UMH de Elche han diseñado un bañador que contiene flotadores para permitir, creen, que los niños aprendan a nadar más rápido.
El bañador es obra de investigadores de la empresa Siissu, con sede en el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, y cuenta con paneles flotantes para piernas y espalda, lo que ayuda a los niños a aprender a nadar dándoles más confianza y evitando ahogamientos.
Se trata de una metodología basada en tres niveles de aprendizaje, que se complementa con un nuevo concepto de bañadores con estos complementos colocados estratégicamente. Gracias a este método, que está dirigido a niños de entre dos y seis años, la compañía ha conseguido reducir los tiempos de aprendizaje de nueve meses a tan solo tres y ofrecer una mayor seguridad a sus usuarios.
“A través de nuestra actividad AquaSiissu conseguimos un triple objetivo: eliminamos el miedo al agua, reducimos la tasa de ahogamientos infantiles, ya que un mayor número de niños aprenden a nadar, y reducimos la tasa de abandono escolar en los centros deportivos, maximizando así sus beneficios”, afirma el CEO y cofundador de Siissu, José David Sapienza.
Actualmente, Siissu se está implantando en centros deportivos a nivel nacional. “Estamos trabajando con muy buenos resultados en centros de Benidorm, Alicante, Lérida y Zaragoza. Además, tenemos previsto cerrar próximamente un acuerdo con una gran cadena que cuenta con más de una treintena de centros repartidos por toda España”, señala Sapienza. Asimismo, el director ejecutivo de la compañía destaca que entre sus objetivos también está empezar a expandirse en Latinoamérica, concretamente en Chile, donde ya cuentan con un embajador de marca que está presentando su método en centros deportivos chilenos.
La UMH ha recordado que el ahogamiento es una de las principales causas de mortalidad infantil, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y para ayudar a paliarla, sitúan esta iniciativa bajo la premisa de “reducir esta tasa y fomentar que los niños pierdan el miedo al agua y aprendan a nadar más rápido y de forma más eficiente”.