La negociación de los presupuestos de la Generalitat entre el Govern y los Comuns ha arrancado a buen ritmo y con sintonía entre ambas partes, aunque no todo será tan fácil cuando se hable de números. El grupo de Jéssica Albiach ve viable el calendario que se ha propuesto Salvador Illa, que es que el Consell Executiu dé el visto bueno a las cuentas la primera quincena de noviembre para que el Parlament los apruebe antes de final de año. Eso siempre y cuando, advierten, encaucen compromisos clave que se pactaron en la investidura. Los avances en vivienda pública y la fiscalidad turística están en el epicentro; pero también, han advertido este lunes, el paquete de medidas en la escuela, que incluye desde la recuperación de la sexta hora a la gratuidad progresiva de los comedores y de las extraescolares.
El portavoz de Catalunya en Comú, Joan Mena, ha defendido que los presupuestos de 2025 tienen que empezar ya a abordar las medidas para revertir la “desigualdad educativa” que supone que haya alumnos que no puedan costearse el comedor y las extraescolares. Según lo suscrito, la gratuidad debería empezar a aplicarse en los centros de alta complejidad. De la misma manera, ha abogado por que las cuentas incluyan también avances en “igualdad horaria” entre la escuela pública y la concertada. Ha evitado utilizar la terminología “sexta hora”, que rechazan la mayoría de los sindicatos de docentes, motivo por el que la conselleria de Educació enfría las expectativas de recuperarla.
Un congreso que no interferirá
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Los Comuns continuarán negociando con Economia esta semana y dan por descontado que su congreso -agendado para el 16 y el 17 de noviembre- no interferirá en las negociaciones, a diferencia de lo que pueda pasar con ERC. En todo caso, Mena ha considerado que sería “inteligente” por parte del Consell Executiu no llevar las cuentas al Parlament hasta que logre amarrar los 68 votos necesarios para que prosperen. Y ese es, precisamente, el camino que pretende seguir el ejecutivo de Illa, consciente de que los republicanos son la principal dificultad para cumplir con el propósito de tener una ley económica vigente el 1 de enero de 2025.
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A la espera del desenlace de la primera gran negociación desde la investidura, los Comuns mantienen abierta la posibilidad de incorporarse en el ejecutivo del PSC. “Lo que pase en el futuro será fruto de si las confianzas se construyen o no”, ha dejado caer el portavoz, que ha sido especialmente crítico con la situación en el Ayuntamiento de Barcelona, donde acusa al alcalde Jaume Collboni de llevar un año “sin saber con quién quiere gobernar” haciendo “caso a los ‘lobbies’ y a las élites”.