Por videoconferencia desde Washington, pero no con menos rotundidad, el exdirector general de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, ha negado este lunes cualquier vinculación con la trama de corrupción del caso Koldo, que investiga el cuerpo que él mismo mandó. Con severidad, incluso irritación, ha respondido Marcos a las primeras preguntas en la sesión de la comisión que sigue el asunto en el Senado, las formuladas por UPN y Vox, expresando dos negativas principales: una, no ha tratado nunca con Koldo para avisarle de ninguna investigación en curso; y dos, no ha tratado nunca con el comandante Rubén Villalba, el que suministró teléfonos encriptados al conseguidor Víctor de Aldama.
No porque estuviera declarando a las cinco de la mañana, hora local de la costa este americana, se le ha visto a Marcos especialmente enfadado con la primera cuestión, la del supuesto chivatazo del que le ha acusado el propio Koldo García, un presunto aviso sobre las pesquisas que hacía la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil). “No le conozco, no le he visto en mi vida, no he estado reunido con él, nunca nos hemos enviado un guasap, ni escrito un correo electrónico, nunca he hablado con él. Nunca. No le conozco. No sé si le ha quedado claro”, le ha respondido al senador de Vox Angel Pelayo Gordillo. “En consecuencia nunca podría haberle dado ninguna información, Y menos una información que yo no conocía. Nunca, jamás”, le ha remachado.
Sobre las querellas que el sindicato Jucil y la asociación AUGC de la Guardia Civil han interpuesto por ese asunto del chivatazo -al que el propio informe de la UCO no concede toda solvencia-, Leonardo Marcos ha explicado sus sospechas: es “alguna maniobra o intento de venganza por los expedientes disciplinarios que no tuve más remedio que abrirle a algunos de sus dirigentes por un grave quebranto de una obligación del guardia civil como es la neutralidad política”. Se refiere a las sanciones impuestas a Jucil por diversos posts de tono golpista, insultando al presidente del Gobierno, que emitió en redes sociales una rama de esa asociación en septiembre y octubre de 2023 protestando contra la Ley de Amnistía.
“El mayor daño que se intenta hacer a la Guardia Civil es instrumentalizarla para objetivos políticos”, ha dicho después sobre estas denuncias, en el turno de preguntas del Partido Popular.
Leonardo Marcos ha argumentado que “no está en las funciones del director general de la Guardia Civil el seguimiento detallado de las muchas investigaciones que realiza la policía judicial”, y con ello ha redundado otra de las afirmaciones centrales de su comparecencia: que no conocía que la UCO estuviera investigando a Koldo y a su jefe, el exministro José Luis Ábalos. Sostener lo contrario “es responsabilidad de quien le dé crédito”, ha dicho, tras insinuar que se reserva emprender él mismo acciones judiciales contra quienes le acusan del chivatazo.
“Yo suspendí al comandante”
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El otro asunto clave de su comparecencia ha sido el de la infiltración de la trama de Koldo y Aldama en la Guardia Civil. Acerca de Rubén Villalba, el comandante del Servicio de Información de la Guardia Civil detenido por, entre otras acusaciones, proporcionar teléfonos blindados a Víctor de Aldama a cambio de una paga, el exdirector del Cuerpo ha resumido que la única relación que ha tenido con él consiste en que “le suspendí de funciones -ha dicho al Grupo Mixto- en cuanto tuvimos conocimiento de que podía estar implicado en irregularidades y promoví su suspensión en el destino que se le había dado”.
Para la tarde de este lunes está fijada una comparecencia del comandante Villalba, sobre cuyo derecho a que no se difunda su imagen ha formulado una petición su abogado.
A preguntas más concretas de la senadora del PP Ana Beltrán, ha especificado Marcos que suspendió al comandante en cuanto, “a través de la línea orgánica” supo desde “la unidad de Información”, que ese servicio proponía el cese de Rubén Villalba. Fue, ha recordado, el mismo día que lo detuvieron. Marcos ha explicado que no abrió ninguna investigación interna sobre el asunto “porque ya estaba siendo investigado por otra vía, y no se iban a abrir dos investigaciones”.
El “interrogatorio” -así lo ha llamado la senadora- ha discurrido entonces por otro de los asuntos controvertidos que atañen a la Guardia Civil en este caso: el nombramiento del comandante Villalba para un puesto como agregado en la embajada en Caracas. Para el PP fue “un premio y apartarle de la investigación”. “Lo niego radicalmente”, ha dicho Marcos. Y su respuesta ha entrado en un meandro explicativo, con profusión de detalles.
Este fue el camino, según Leonardo Marcos, de la decisión de enviar a un puesto importante en Venezuela al supuesto amigo de Aldama en la Guardia Civil: “En primer lugar hubo una evaluación de la Secretaría de Cooperación Internacional, que depende de la Dirección Adjunta Operativa. Ese listado priorizado de candidatos se me elevó a mí -ha relatado el ex director del instituto armado-. El candidato mejor valorado por la Secretaría de Cooperación Internacional era el comandante. Y yo asumí esa propuesta y la elevé a la Comisión de Destinos en el Exterior, órgano colegiado que depende de la Dirección General de Relaciones Exteriores y Extranjería, que depende de la Secretaría de Estado de Seguridad. En esa comisión se estimó la propuesta realizada por el director general del Cuerpo y finalmente el secretario de Estado formalizó el nombramiento”.
“Radicalmente no fue un premio”, ha dicho Marcos. “Radicalmente sí”, le ha espetado Beltrán.
Plaza en Washington
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La senadora ha querido sitiar a Marcos en una de las cuestiones más filosas del caso Koldo, la pregunta en un chat de WhatsApp del teniente general Manuel Llamas, director adjunto operativo de la Guardia Civil, al jefe de la UCO, el general de brigada David López Malo, interesándose por unos pendrives hallados en un registro a Koldo García. “¿Qué le parece este comportamiento del DAO todavía en activo?”, le ha preguntado Beltrán. Y Marcos se ha salido del cerco diciendo: “Desconozco esos hechos y en consecuencia no me puedo pronunciar sobre ellos”.
Convertido en el compareciente que menos ha ocultado su irritación de cuantos han pasado hasta el momento por la comisión, Marcos ha salido al paso de las preguntas sobre si es “un premio” el nuevo destino que ocupa en Washington desde hace un mes como consejero de Información de la Embajada de España. “Ni lo creo yo ni lo cree nadie sensato”, le ha respondido al senador de Vox.
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Marcos ha explicado su vuelta a la carrera diplomática como una continuidad de una carrera de 15 años interrumpida cuando le llamó el ministro del Interior para dirigir Protección Civil y, después, la Guardia Civil.