Los trabajadores de Son Reus y los agentes que han participado en la búsqueda han encontrado un gran número de restos. En la planta de tratamiento el trabajo se limitó a los estratos de residuos que corresponderían a la fecha en la que La desaparición se produjo el 2 de octubre. En ese margen se recuperaron restos y, tras una primera depuración, se conservaron medio millar para intentar encontrar en ellos algún resto de ADN.
Los peritos forenses comenzarán realizando un trabajo previo para excluir los restos que no sean humanos, que serán casi todos ellos, y que proceden de restos de comida y animales tirados al contenedor de basura. Después de este cribado inicial, el fase más complicada vendrá, que será intentar obtener muestras biológicas que puedan servir para análisis y que puedan aportar alguna información sobre la identidad de estos restos. La mayor parte del material encontrado se encuentra en mal estado y consiste en fragmentos tras haber sido prensados en los camiones de basura.
El análisis biológico de lo encontrado en Son Reus es la única manera de confirmar completamente lo ocurrido a Agostina y poder certificar su muerte. La depuradora fue el último lugar donde la Policía Nacional localizó señales de su teléfono móvil sobre las 3 de la madrugada de la noche de su desaparición.
Rubini regresaba a su casa alrededor de las 00:00 horas después de haber estado con amigos. Su rastro se perdió en un punto entre la plaza des Pont y la calle Andrea Doria. La ubicación del teléfono, las cámaras de vigilancia y el testimonio de algunas personas llevaron a los investigadores a una única hipótesis de muerte accidental: la joven cayó por algún motivo al contenedor de basura y quedó atrapada en su interior. Ella nunca llegó al autobús. La señal del teléfono sugeriría que llegó a Son Reus tras morir en el camión de la basura. El ADN tendrá que confirmarlo.