Un agente de la GUARDIA Civil que ayudó a narcos a robar hachís por valor de 1,5 millones de euros del almacén de la policía ha sido condenado a cinco años de cárcel.
La Audiencia Nacional de Andalucía estimó parcialmente su recurso y redujo su condena de los ocho años iniciales.
Los abogados defensores del policía, identificado solo como MC, argumentaron que, aunque guió a los narcos hasta el Comando de la Guardia Civil de Sevilla en 2020 y los ayudó a reemplazar las balas de hachís reales por otras falsas, él mismo no traficaba con las drogas.
MC se convertiría en uno de los 150 agentes investigados –si no todos condenados– por trabajar con narcotraficantes entre 2011 y 2020, según el Ministerio del Interior. El promedio es de una docena al año.
Un tercio de ellos (52) fueron capturados en Andalucía; 12 en Málaga, ocho en Granada, cinco en Sevilla, cuatro en Huelva y tres en Almería.
Pero la gran mayoría de los policías corruptos fueron arrestados en la provincia de Cádiz, que durante mucho tiempo ha sido la autopista del narcotráfico en España.
Teniendo en cuenta que sólo en Cádiz hay 2.500 agentes destinados, 20 corruptos no equivalen ni al uno por ciento.
Pero la cifra real, alejada de las estadísticas oficiales, podría ser mucho mayor. Y ni siquiera cuenta las otras ramas de la aplicación de la ley española.
Una asociación de agentes de la Guardia Civil, la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil), registró 34 detenciones entre 2018 y 2021 solo en Andalucía.

Y un informe a la Audiencia Nacional de Madrid remitido por Asuntos Internos en 2021 reconocía que ‘hay un grave problema de corrupción policial en el sur de España’.
“El grave problema que existe en la Bahía de Cádiz en materia de tráfico de drogas trae consigo toda una serie de problemas inevitablemente ligados a esta lacra social [drug trafficking]: corrupción, asesinatos, extorsiones, debilidad institucional, inseguridad, problemas de salud pública, etc…” se lee en el informe, según El Diario.
“Una de las instituciones que las grandes organizaciones narcotraficantes buscan corromper es, sin duda, las fuerzas de seguridad del Estado”.
Incluso se habló de “colombización” en el Campo de Gibraltar, ya que la Guardia Civil se encontró sin recursos suficientes y algunos de sus miembros fueron asesinados por el atractivo de la narcocorrupción.
En los últimos años, el problema no ha hecho más que agudizarse.

Un traficante murió y dos agentes resultaron heridos en una colisión entre una lancha narco y una patrullera de la Guardia Civil en la desembocadura del río Guadalquivir la semana pasada.
Esto llevó a JUCIL, otra asociación de la Guardia Civil, a afirmar que la aplicación de la ley en la región de Cádiz estaba “al borde del colapso”.
“Es sólo un ejemplo más de la crítica situación que afronta la Guardia Civil estacionada en Cádiz y el Campo de Gibraltar”, afirmó el portavoz Agustín Leal.
Dijo que la colisión había dejado fuera de servicio la última patrullera de operaciones de la Comandancia de Cádiz en un momento en el que las tensiones son mayores que nunca.
“Nuestros colegas están sometidos a un estrés brutal y a un riesgo constante de violencia que ya no es tolerable.
“La Guardia Civil está agotada por las interminables operaciones contra el narcotráfico, no sólo por el peligro al que se enfrentan en cada interceptación, sino también por la falta de recursos y apoyo.
“Después de hablar con muchos de ellos, varios me han confesado que necesitan tomarse unos días para decidir si pueden seguir así, porque lo que está pasando en Cádiz es muy, muy duro, tanto para ellos como para sus familias”.

“Cada operación representa una escalada de violencia. La Guardia Civil no puede seguir enfrentándose a mafias armadas y peligrosas sin los medios adecuados”, continuó Leal.
El arresto la semana pasada del principal policía antiblanqueo de Madrid, Óscar Sánchez –que tenía 20 millones de euros escondidos en las paredes de su casa– demuestra que el problema no se puede medir únicamente por el número de agentes arrestados.
Sánchez fue arrestado por brindar cobertura crucial a una operación de narcotráfico que intentó contrabandear 13 toneladas de cocaína a España a través del puerto de Algeciras en un solo contenedor.
Subrayó cómo España ha superado a Holanda y Bélgica como punto clave de entrada de la droga a Europa.
La Guardia Civil de la provincia de Cádiz puede dar fe de que España ha sido durante mucho tiempo el principal importador de hachís de Europa.
También dejó claro que las cantidades récord actuales de contrabando de cocaína y hachís al continente a través de España no serían posibles sin una connivencia seria y de alto nivel con las mismas autoridades encargadas de detenerlo.