David Graham: “Trump logró este truco legal con una estrategia simple y efectiva de correr el tiempo hasta ser reelegido presidente. Tradicionalmente, los acusados han tenido dos formas de evitar una acusación. Podrían convencer a un juez o jurado de que no cometieron el delito, o al menos de que no hay pruebas suficientes para demostrar que lo hicieron. O podrían buscar una manera de aprovechar un tecnicismo. Ante la posibilidad de elegir entre A y B, Trump eligió la opción C: convertir en arma las protecciones procesales del sistema de justicia estadounidense contra sí mismo”.
“El problema no es que existan estas protecciones. Son una parte crucial para garantizar la justicia para todos los acusados. Pero tal como lo ha hecho en otras circunstancias, Trump olfateó cómo las cosas que hacen grande al sistema estadounidense también pueden ser explotadas cínicamente. Si tiene bolsillos lo suficientemente profundos y muy poca vergüenza, puede congelar un caso mediante mociones procesales, apelaciones y posibilidades arriesgadas, lo suficiente como para ralentizar el caso. Y en el caso de Trump, la demora fue una victoria, no porque pudiera posponerla indefinidamente, sino porque pronto volverá a ser presidente, con el Departamento de Justicia bajo su autoridad”.
Noticias NBC: “Se espera que camine por el túnel inferior oeste, donde tuvieron lugar algunos de los peores actos de violencia del 6 de enero, para prestar juramento como presidente el 20 de enero de 2025”.