El rey Felipe VI ha aprovechado su tradicional retransmisión de Nochebuena a los españoles del país para extraer lecciones de las catastróficas inundaciones de este año para “fortalecer la sociedad y hacernos crecer”.
La DANA que azotó la región valenciana el 29 de octubre fue el mayor desastre en tiempos de paz en la historia moderna de España y dejó 231 muertos y zonas devastadas de la región.
Unas 800.000 personas se vieron afectadas por la tormenta y miles de víctimas siguen sin hogar y pasan la Navidad sin seres queridos, hogares ni propiedades.
Las inundaciones dejaron a los residentes tambaleándose de furia ante la aparente incompetencia que provocó el desastre.
Felipe y la reina Letizia sintieron esa furia cuando hicieron una visita a la ciudad de la zona cero de paiportadonde los supervivientes arrojaron barro a ellos y al presidente Pedro Sánchez en imágenes que conmocionaron a España.
“Nos hemos dado cuenta -y hemos comprendido- la frustración, el dolor, la impaciencia, las exigencias de una mayor y más eficiente coordinación por parte de las administraciones”, dijo Felipe en una sutil referencia a los disturbios.
La tragedia fue “un acontecimiento difícil de aceptar, pero del que todos debemos poder extraer las lecciones necesarias que nos fortalezcan como sociedad y nos hagan crecer”, afirmó Felipe desde su residencia oficial en El Pardo.
Sin embargo el rey destacó que a pesar de la tragedia los españoles deben estar orgullosos de la respuesta de los servicios de emergencia así como del ejemplo de quienes abrieron sus casas para acoger a los más vulnerables y de las decenas de miles de voluntarios que acudieron desde todo el país. para ayudar después.
Se trata, resumió el Rey, de “solidaridad en estado puro”, una fórmula extrapolable a muchos otros aspectos de la vida pública y privada, añadió.
“Más allá de posibles diferencias y desacuerdos, en la sociedad española hay una idea clara de lo que es mejor, de lo que beneficia a todos y que, por ello, tenemos el interés y la responsabilidad de protegerlo y reforzarlo”, afirmó Felipe VI. , antes de señalar que tanto él como la reina Letizia han sabido constatar y poner en valor el Estado de Derecho a lo largo de esta década de reinado.
El monarca, de 56 años, aprovechó su undécimo discurso de Navidad para pedir moderación en la política en medio de un clima de polarización exacerbado por las inundaciones.
“Es necesario que la batalla política, legítima pero a veces ensordecedora, no nos impida escuchar una exigencia aún más clamorosa: una exigencia de calma”, afirmó.
Felipe también se refirió al divisivo tema de la inmigración, ya que las llegadas irregulares a las Islas Canarias batieron récords por segundo año consecutivo, ejerciendo presión sobre las autoridades del archipiélago atlántico.
La migración es una “realidad cotidiana” que puede “conducir -sin una gestión adecuada- a tensiones que erosionen la cohesión social”, añadió.
El mensaje concluyó con la tradicional felicitación navideña pronunciada en los cuatro idiomas oficiales de España; Castellano, catalán, gallego y vasco.