Brooke Escudos estaba caminando en la ciudad de Nueva York con sus hijas cuando se dio cuenta. Aunque ha sido famosa durante la mayor parte de su vida, Brooke notó que los transeúntes miraban con admiración a sus hijos, pero no a ella. Se había vuelto invisible. “Tuve todos los sentimientos al mismo tiempo”, comparte en su nuevo libro, A Brooke Shields no se le permite envejecer. “La protección, el orgullo, la melancolía… todo eso me golpeó en la cabeza”.
A punto de cumplir 60 años, Brooke señala que no se siente vieja, pero tampoco se siente “tan invencible como me sentía en mi juventud”. A pesar de las arrugas, las canas y las articulaciones chirriantes, el verdadero problema, señala, es la percepción que tiene la sociedad del envejecimiento. “Tal vez fue necesario verme a través de los ojos de otras personas para comprender plenamente que, de hecho, estaba entrando en una nueva era de la vida”, afirma.
Brooke Shields reflexiona sobre el envejecimiento y más en sus memorias
Brooke admite que siempre será un “trabajo en progreso”, pero está muy contenta con la confianza y la madurez emocional que se ha ganado. Cosas como pasar tiempo en pacífica soledad o dormir hasta tarde son placeres que rara vez se permitía cuando era más joven. También ha aprendido a aceptar las cosas que no puede controlar. “A veces [stuff] simplemente sucede”, dice. “No significa que no estés lo suficientemente agradecido o que estés avanzando demasiado rápido o que tus prioridades estén fuera de control. A veces no hay ton ni son.
Brooke dice que ha aprendido a dejar de preocuparse y a dejar de lado los arrepentimientos. Se ha dado permiso para decir no a cosas que no quiere hacer. “Soy yo quien hace las llamadas en mi vida, no mi madre, ni los medios, ni Hollywood, ni mi familia, algo que nunca antes había sentido”, dice la estrella, que se siente entusiasmada con este nuevo capítulo. “Envejecer no es sólo “mejor que la alternativa”,’ como dice el refrán”, dice. “Es mejor que lo que vino antes”.