La empresaria Carmen Pano situó en octubre de 2020 las dos entregas en efectivo de 45.000 euros que ante el juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente dijo haber realizado en la sede socialista de la calle madrileña de Ferraz a petición del comisionista Víctor de Aldama. La testigo explicó que llevó el dinero del despacho de Aldama, en la calle de Alfonso XII, porque él le dijo que “no podía, no tenía el chófer y no había nadie para llevar el tema”, aseguró. “Y yo en las dos ocasiones atacado [sic]Un Poco de los Nervios, Porque no me Gustaba el Temaen Las dos ovasiones “, Aseguró la Mujer.
Según consta en la transcripción de la declaración que prestó el pasado 25 de febrero en el alto tribunal, a la que ha tenido acceso este diario, Pano respondió a las preguntas de los abogados presentes en la comparecencia que no sabía quién era el destinatario del dinero, pero que lo entregó físicamente “en la segunda planta de Ferraz”. Señaló que en el control de seguridad se identificó como “Carmen Pano” y dijo venir “de parte de Víctor de Aldama”. Le respondieron: “Sí, le esperan en la segunda planta. Cogí el ascensor”. Al abrirse las puertas le esperaba una persona a la que entregó el dinero.
Pano también señaló que fue ella la que presentó a Aldama con Claudio Rivas a finales de agosto o primeros de septiembre de 2020, porque el primero, al que conocía porque su hija hace “20 o 22 años” tuvo una relación con él, le comentó que estaba teniendo problemas económicos y que si conocía “algún tipo de inversor para que le ayudara […] Con UNOS Restaurantes, Que Tiene en Las Cuatro Torres “, Donde Estaba Teniendo Problemas Con Socios.
La empresaria explicó que ella no tiene ninguna relación ni con Have Got Time, de la que su hija es administradora, y con la que se compró el chalé de La Alcaidesa que disfrutó Ábalos y su familia un verano. Al ser preguntada por el inmueble dijo que ella no tenía ningún interés, pero les dijeron que lo tenían que comprar y la visitó la víspera de firmar las escrituras. El magistrado Puente le preguntó que quién se lo había dicho y ella respondió que Rivas y Aldama. Añadió que la explicación que le dieron era que “había que comprarla para alquilársela a una persona”, que acabó siendo José Luis Ábalos.