La consellera de Drets Socials i Inclusió, la economista Mònica Martínez Bravo (Barcelona, 1982), vive a caballo entre Madrid y Barcelona, una situación que no es habitual en un miembro del Govern y que, según explica a EL PERIÓDICO, se debe a las circunstancias familiares que tenía cuando decidió asumir el cargo. Tomó posesión el pasado 12 de agosto, hace justo seis meses. Faltaban entonces tres semanas para el inicio del curso escolar y decidió que ella viajaría de Madrid a Barcelona para ejercer sus funciones, que cuando estuviera en Catalunya residiría en casa de sus padres en el barrio de La Prosperitat, y que su hija y su pareja, que trabaja en el ámbito universitario, se quedarían a vivir en la capital española al menos durante este año académico.
“Vivo en Barcelona y tengo la familia en Madrid”, afirma para definir su situación. El president Salvador Illa, que ya había hablado con ella en varias ocasiones tiempo antes de ofrecerle la titularidad de la conselleria, la designó como una muestra de captación de talento para la Generalitat, ya que es doctora en Economía por el Massachusetts Institute of Technology y licenciada en Economía por la Universidad Pompeu Fabra en 2004. Dejó la secretaria general de Inclusión en el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para dar el salto a la Generalitat. “Yo tenía una posición muy cómoda en Madrid, pero el periodo que ha abierto Illa no se puede desaprovechar”, añade.
La agenda de la consellera
Así que, con esa “vocación de servicio público”, aceptó y reorganizó su vida entre las dos capitales. EL PERIÓDICO ha hecho un recuento exhaustivo de su agenda pública desde agosto de 2024. Para poder conciliar esas dos dimensiones, Martínez Bravo concentra su actividad de lunes a jueves y no suele tener actos públicos los viernes, sábados y domingos. De las 31 semanas que han pasado desde la constitución del nuevo Govern, seis son los viernes en los que ha tenido agenda pública, tres sábados y un domingo, cuando atendió llamadas en diciembre para la Marató de 3Cat. Preguntada por este diario, explica que concentra las reuniones de trabajo internas los viernes, además de estar conectada durante los fines de semana.
En todo caso, desde el inicio del mandato asegura que paga de su bolsillo los billetes de AVE y también viaja sin escolta, por lo que esa vida a caballo entre Barcelona y Madrid no supone un gasto público añadido. “Hay muchos consellers que no viven en Barcelona y, al fin y al cabo, las dos ciudades están muy bien conectadas en tan solo dos horas y media”, argumenta. De hecho, subraya que es una dualidad con la que viven ministros del Gobierno o cargos de grandes empresas, y apostilla: “la mayoría de ellos, hombres”.
La Consellera de Drets Socials I Inclusió, Mònica Martínez Bravo, Ante El Institut Nou Barris. / Jordi Otix
El regreso al barrio
Martínez Bravo asegura que volver al barrio en el que se crió, La Prosperitat, tras 20 años viviendo fuera la ha “revitalizado” porque palpar su contexto social es como una suerte de trabajo de campo que la mantiene conectada con lo que después tiene que gestionar desde la conselleria con la vista puesta en “reforzar” el Estado del Bienestar. “No somos suficientemente conscientes de las brechas socioeconómicas y aspiracionales. Hay mucha gente que no intenta cosas porque cree que no las podrá conseguir”, relata. Después de ejercer de consellera de día, convive con sus padres y duerme en la habitación que dejó con 23 años.
Explica, paseando por el barrio, que estudió en la escuela pública Tibidabo, donde se implicó en la fundación de un equipo de básquet. Está justo al lado de la plaza de Zona Verde, nombre que tomó, cuenta, porque fue un punto de protestas durante los años 70 para que el distrito sumara zonas verdes, así como la escuela pública y pasos seguros para cruzar la Meridiana. Recuerda también que la asociación de vecinos hace más de 40 años que se creó y que organiza cada año unas fiestas de carácter reivindicativo en el mes de junio que este año podrá volver a revivir estando allí. Después, continuó sus estudios en el Instituto Nou Barris -antes IES Sant Andreu-, a pocos metros de la plaza de Àngel Pestaña, y pone fin al recorrido con EL PERIÓDICO justo después de la parroquia de Santa Engràcia, donde fue bautizada.
El metro, clave
Está convencida de que si acabó cursando la carrera de Economía en la Universitat Pompeu Fabra es porque la línea amarilla del metro la conectaba directamente con la facultad. Mientras era estudiante, trabajaba durante el verano de ayudante de cocina del Hospital Vall d’Hebron lavando platos y sirviendo comidas en las habitaciones. Y de la UPF, y gracias a becas públicas para hacer el doctorado, Martínez Bravo acabó siendo profesora del Centro de Estudios Monetarios y Financieros, de la Universidad Johns Hopkins (2010-2012) y visitante del MIT (2018-2019). Por sus investigaciones, ha recibido el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes “Clara Campoamor” en 2023, el Premio del Banco Sabadell a la mejor economista menor de 40 años en 2021 y, en 2022, le fue concedido un proyecto del European Research Council en su modalidad de Consolidator Grant.
Al mandato de este Govern le quedan tres años y medio por delante, pero afirma que, en septiembre, cuando haya superado el primer año, la intención es que su familia se mude con ella a Barcelona.