Justo el día en el que se celebran los dos años de la victoria de Xavier Trias en Barcelona, los posconvergentes se han reunido en la capital catalana. El partido está de gira por toda Catalunya para ir preparando el terreno de las próximas y ha hecho coincidir la cita barcelonesa con este aniversario. Un aniversario amargo porque aquella victoria no les permitió acceder a la alcaldía. Y dos años después, una vez retirado Trias de la política activa, tampoco está claro quién será el cabeza de lista en 2027. El acto, bajo el nombre de ‘Junts se explica’, ha sido encabezado por el secretario general de la formación, Jordi Turull, acompañado por tres de los actuales concejales: Jordi Martí, Neus Munté y Josep Rius, que además es también vicepresidente y portavoz de la formación. Los tres nombres están dentro de la baraja de posibles candidatos.
Pero al margen de esta incógnita -a la que nadie ha hecho referencia- y de las esperables críticas contra el gobierno municipal de Jaume Collboni, el coloquio ha servido al partido para abordar cuestiones como la inmigración, las ocupaciones o la multirreincidencia. Son temas en los que Junts prevé poner la atención de cara a las próximas municipales y que ya han tenido protagonismo en el resto de actos de la gira. Será la primera cita electoral en la que se podrá calibrar el alcance real de la extrema derecha de Aliança Catalana, con quien comparte una importante frontera electoral. De hecho, el último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) ya pronosticó un duro retroceso de Junts -de entre seis y ocho escaños- y señaló a Aliança Catalana como beneficiaria de esta posible pérdida de representación.
Es en este contexto en el que deben enmarcarse algunas de las últimas propuestas lanzadas por el partido, como prohibir el velo islámico en las escuelas y el ‘burkini’ en las piscinas o el endurecimiento de las condiciones del padrón municipal. Durante su discurso, Turull no ha entrado a detallar políticas concretas, pero ha defendido que no quieren hacer política “para quedar bien”. Bajo esta proclama, el ‘número dos’ del partido ha defendido que las ayudas sociales deben ir ligadas a la “cultura del esfuerzo”, que es necesario un cambio “radical” en las políticas de vivienda para no “asustar a los propietarios” y ha reclamado mano dura contra los multirreincidentes. También ha calificado Catalunya como un “infierno fiscal” y ha reivindicado una rebaja impositiva.
Sin embargo, en la cuestión migratoria, Turull ha querido marcar distancias con la extrema derecha de Aliança. El posconvergente ha señalado que uno de los problemas actuales es que la población ha crecido pero no sus servicios sociales, pero ha rechazado los discursos de odio. “No potenciaremos nuestra lengua odiando a nadie”, ha avisado Turull, que ha defendido el traspaso de competencias en inmigración como una de las herramientas clave en esta materia. En este sentido, ha señalado que no piden al extranjero que renuncie “a nada”, pero sí que conozca “la lengua catalana” y las “normas de convivencia”. “Sin integración no hay progreso”, ha rematado.
El catalán en Europa
El secretario general del partido ha pasado de puntillas por el estado de las negociaciones con el PSOE después de este martes el Consejo de la UE aplazara la votación sobre la oficialidad del catalán. Turull ha asegurado que la cuestión esta en una especie de “prórroga” y se ha mostrado convencido de que acabarán “ganando la partida”. El posconvergente ha lamentado que el PP se dedicara a “boicotear” la votación tratando de convencer a los gobiernos conservadores de que no apoyaran la propuesta española, pero también ha querido lanzar una crítica contra el president de la Generalitat, Salvador Illa, por estar de viaje al Japón “bailando” mientras se debatía la cuestión. A pesar del revés, ha señalado que la discusión provocó que toda Europa hablara de la cuestión y del “conflicto entre Catalunya y el Estado”, y ha asegurado que no dejaran de “persistir”.
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