La unión de Escribano M&E e Indra “no será una venta ni una absorción, sino una fusión”, ha asegurado el presidente de la firma armamentista madrileña, Javier Escribano, durante un encuentro con los medios; ya este diario le ha precisado que esa fusión estará hecha “antes de que acabe el año”.
El presidente de la compañía armamentista madrileña, hermano de Ángel Escribano, presidente de la principal tecnológica española de la defensa, lo ha afirmado este martes durante una demostración de las capacidades militares de su empresa. Javier Escribano ha puesto voz a lo que hasta ahora venía diciendo por fuentes más o menos anónimas del sector, pero lo ha hecho recalcando que la operación no es una venta, “sino un intercambio de acciones”.
Para ello, ha explicado, trabajan cuatro bancos internacionales -”los mejores del mundo”, ha dicho- en el cálculo de valores de cada una de las partes, para llegar a un acuerdo sobre los términos de ese intercambio de acciones: Goldman Sachs y Morgan Stanley, para Indra; JP Morgan y Santander, para EM&E. “En cuanto los bancos hablen entre ellos y lleguen a un acuerdo, nosotros ya aquí afinaremos el pacto”, ha dicho Escribano, quien calcula que la integración industrial posterior a la fusión “no llevará más de un año”.
Sin coste en empleos
El presidente de EM&E, el hermano menor de la pareja más decisiva de la industria de la defensa, ha asegurado que “la fusión es un objetivo que se va a cumplir”. Escribano, además, “no tiene plan B”. Se trata de “una operación para sumar capacidades industriales” que no costará empleos en su firma, pues apenas hay duplicidades entre la fabricación de torretas autónomas para blindados y barcos y robots para el campo de batalla que lleva a cabo Escribano, y los radares y sistemas de comunicación. y gestión de datos que integra Indra. De hecho, se ha reunido con el comité de empresa para trasladar un mensaje de tranquilidad: “Les hemos asegurado que no habrá ajustes de personal, sino todo lo contrario”.
Escribano ha salido al paso de las críticas sobre colusión de intereses familiares en esta operación, al ser dos hermanos los que la encabezan, recordando que “Escribano ha venido siendo una compañía que siempre interesó a Indra”, e Indra “siempre ha sido una compañía cercana a nosotros”.
Para Javier Escribano, la fusión tiene sentido como creación de un elemento tractor español de la pequeña y mediana empresa y de cohesión territorial: “Ángel y yo venimos de la industria pequeña -ha comenzado explicando-. No se trata de crear empresas elefantiásicas, sino de crear empleo de calidad también fuera de Madrid, y de generar progreso en la cadena de suministro”.
Rondar los 500 millones
Los cálculos que hace Javier Escribano sobre el camino de su empresa en 2025 le permitirán apostar por que acabará el ejercicio con una cifra de negocio que rondará los 500 millones de euros. “De hecho, queremos pasar esa barrera psicológica”, ha abundado. Con ello, su ebitda se aproximaría a los 190 millones, según su apuesta.
Escribano prevé además un 2026 de gran crecimiento, después de que la firma se haya visto favorecida por el riego de encargos millonarios de los programas de modernización del ministerio de Defensa.
Actualmente, EM&E se sienta con Indra en tres programas estratégicos para Defensa: el problemático proyecto del blindado 8X8 Dragón, el sistema de combate contra drones Aracne y el programa DIAL de desarrollo de un arma láser.
Puntos de expansión
Hay seis nichos de negocio de la defensa claves para Escribano: la fabricación de torres autónomas de disparo para barcos y vehículos de combate, como las Guardian y las Sentinel; la fabricación de robots especializados en destinados u otras misiones para el frente; el sistema de lanzacohetes de artillería de campaña SILAM; la participación en el programa de blindados 8X8 Dragón; la instalación de sistemas ópticos de vigilancia para la Guardia Civil; y la fabricación de espoletas de munición dirigida que permita convertir en inteligentes las viejas bombas y proyectiles.
En todos estos desarrollos hay cuatro puntos geográficos españoles señalados por la compañía para expandir su actividad en los próximos años. Córdoba es ahora el más destacado. En el mismo emplazamiento en el que irá la Base Logística del Ejército (EGLET), Escribano está aumentando una planta industrial desde los 14.000 metros cuadrados actuales hasta 23.000, y espera aumentar su plantilla de 180 personas hasta superar las 200 “en año y medio” según los cálculos de su presidente.
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