Junts hace meses que prepara toda la maquinaria para las próximas elecciones municipales de 2027, con el dolor de cabeza añadido de Aliança Catalana, que amenaza con penetrar en territorios donde su formación ha dominado históricamente. Este martes, el secretario general de Junts, Jordi Turull, ha evitado cerrar la puerta a futuros pactos con la formación de “extrema derecha”, calificativo que él mismo le ha otorgado por sus “planteamientos” y por sus “referentes europeos y alemanes”. “Considero que es extrema derecha, no la gente que la vota”, ha puntualizado, consciente de que son muchos los votantes de Junts que se plantean cambiar su papeleta a favor de los de Sílvia Orriols.
Todo ello sucede con unas encuestas encima de la mesa que muestran cómo la intención de voto de Aliança barre buena parte del electorado posconvergente. De puertas afuera, Turull ha zanjado rápido el tema, restando importancia al contenido de los sondeos e insinuando que detrás de ellas hay una intencionalidad de hacer daño a su partido. “Las encuestas no son inocentes, todas intentan crear un relato”, ha declarado, tras asegurar que su partido no actúa “mirando al retrovisor” o con las “gafas electorales” puestas, sino centrado en “explicarse mejor”. “Hay gente que nos quiere distraer”, ha advertido.
Aun así, preguntado de nuevo por la política de pactos que tendrá Junts con Aliança, a cuenta de la presión que algunos alcaldes han ido ejerciendo, el dirigente posconvergente ha vuelto a esquivar una respuesta que despeje dudas. “Hablar de esto ahora es vender la piel del oso antes de cazarlo”, dijo. También ha comentado que “hay líneas rojas” con partidos que “no respetan los derechos fundamentales”, pero no ha querido ir más allá, deslizando que de pactos se hablará “al día siguiente”. “No hablaremos ahora de esta fuerza ni de futuros”, ha añadido, una semana después de que el portavoz del partido en el Parlament, Salvador Vergés, fuera más contundente al dejar claro que en Junts se descarta pactar con Aliança en la cámara catalana por “racistas”.
Una legislatura “fallida”
Junts también tiene más frentes abiertos, pero en el Congreso. Tras hacer caer la senda del déficit junto a PP y Vox, los posconvergentes no tienen intención de cambiar su sentido de voto esta semana ante la nueva propuesta del Gobierno. “Si es la misma, votaremos que no: ha habido una primera y una segunda, habrá una tercera”, ha dicho, en referencia a las votaciones pasadas sobre el techo de gasto. Aun así, Turull ha reconocido que el “mea culpa” entonado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue bien recibido en las filas posconvergentes, aunque no es motivo suficiente para reconducir la situación de ruptura, anunciada hace un mes. “La legislatura está en fallida”, ha asegurado Turull, y en su partido, ha añadido, “están preparados” para unas elecciones.
No está sobre la mesa ninguna moción de censura con los populares. “Nada es técnico, inocente o instrumental con el PP”, ha aclarado Turull, en referencia a la promesa de Alberto Núñez Feijóo de convocar elecciones automáticamente en caso de recibir el apoyo de Junts para esta maniobra. En las filas posconvergentes se alejan de esta cuestión y aseguran que la estrategia en el Congreso pasa ahora por “cobrarse” todas las facturas pendientes con Sánchez. “Estamos en concurso de acreedores: todo lo que nos deben, lo queremos cobrar”, ha afirmado, para dejar claro que su partido votará a favor de todo aquello que considere que va en esa dirección o en la de mejoras para Catalunya.
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