Sagrado Esplendor en Torrevieja como ciudad honra a su Patrona

La ciudad de Torrevieja volvió a congregarse en profunda devoción mientras miles de vecinos acompañaban la solemne procesión y la emotiva Salve Marinera, poniendo fin a las fiestas patronales en honor a la Inmaculada Concepción.

La ciudad de Torrevieja volvió a congregarse en profunda devoción mientras miles de vecinos acompañaban la solemne procesión y la emotiva Salve Marinera, poniendo fin a las fiestas patronales en honor a la Inmaculada Concepción.

Con balcones y fachadas engalanadas con pancartas con la venerada imagen del Santo Patrón, las calles del centro histórico se convirtieron, como cada 8 de diciembre, en el escenario del gran acto culminante de la celebración: la Gran Procesión. A su cabeza, la tradicional dulzaina y tambor de los charamiteros abrieron el cortejo, dirigiéndose hacia el magnífico trono de La Purísima. Los ecos de melodías ancestrales anunciaron el paso de la Virgen, una imagen que, en el corazón de Torrevieja, es inseparable de la propia identidad de la ciudad.

Tras su estela llegó el estandarte de la Real Asociación de los Hijos de la Inmaculada Concepción, guardianes de los principales ornamentos de la sagrada imagen venerada desde los primeros tiempos de Torrevieja como pueblo de salineros y marineros. La distinguida sociedad musical Los Salerosos elevó la procesión con su repertorio solemne, elevando el resplandor de cientos de velas a un ámbito de contemplación musical y espiritual. También estuvieron presentes la Reina y las Damas de la Sal, así como las autoridades civiles, que procesionaron con dignidad ceremonial detrás del monumental catafalco.

Una celebración llena de devoción

Después de la misa de la tarde –cantada con reverencia por el Coro Manuel Barberá– la imagen mariana salió de la iglesia parroquial, engalanada con sus habituales y minuciosos adornos florales y luminosos. En ese instante, el corazón de quienes esperaban a las puertas del templo se hinchó de emoción, como ocurre indefectiblemente año tras año, suscitando iguales medidas de alegría y tierno recuerdo entre los creyentes e incluso entre los de fe más reservada.

La procesión avanzó por la calle Caballero de Rodas, continuando su tradicional recorrido por la calle Clemente Gosálvez hasta el paseo de Vista Alegre. Ante la venerable fachada de la Sociedad Cultural Casino, la Virgen miró simbólicamente hacia el mar, recibiendo los honores del Himno Nacional y un espectáculo de fuegos artificiales. Desde allí, la comitiva se abrió paso por el corazón de la ciudad por la calle Joaquín Chapaprieta.

A la entrada de la Biblioteca Municipal Carmen Jalón, la coral “José Hódar” –dirigida por Miguel Guerrero Serrano– ofreció la querida habanera A mi añoransa de J. Cerdán y F. Vallejos, antes de que la procesión continuara por las calles Vicente Blasco Ibáñez, Azorín y Caballero de Rodas, regresando finalmente al templo parroquial.

El Ave María del Marinero

Al entrar en la iglesia, la procesión alcanzó uno de sus momentos más emotivos: la Salve Marinera, entonada con profundo fervor por los fieles de Torrevieja. Los solistas Antonio Martínez Prieto, Víctor Alcañiz, Belén Puente y Nuria Maddaloni, junto a la Unión Musical Torrevejense bajo la dirección de Carlos Ramón Pérez, dotaron al himno de profunda solemnidad.

Nuevos elementos en la procesión

La fiesta de este año marcó el debut de un nuevo elemento: un estandarte ceremonial de la Inmaculada Concepción, llevado al frente de los portadores de velas. Bordado por Francisco Perales en Torralba de Calatrava (Ciudad Real), el estandarte presenta una fina orfebrería y una imagen de la Inmaculada Concepción, creada para resaltar el Dogma que defiende la Real Asociación de los Hijos de la Inmaculada Concepción. Fue bendecida solemnemente durante la misa matutina del día festivo.

La estatua de La Purísima también mostraba el halo bellamente restaurado de su coronación canónica, una delicada restauración completada en los talleres de Olmo Quirón en Rota, Cádiz. Además, la Asociación presentó el estandarte principal restaurado, un exquisito trabajo realizado en el taller de la bordadora María Teresa Pamies en Crevillent.

Antonio Aniorte, presidente de la Real Asociación de los Hijos de la Inmaculada Concepción de Torrevieja, hizo un balance muy positivo de las fiestas de este año. “Han sido excepcionales desde la perspectiva de los Hijos de la Inmaculada Concepción”, afirmó. Resaltó la ofrenda floral como un verdadero récord, tanto en participación como en cantidad de flores, y expresó satisfacción porque la reorganización de los eventos religiosos, propuesta hace años dentro de la Asociación, ha resultado exitosa y firmemente establecida.

Imágenes cortesía de: Objectivo Torrevieja