Intensa vigilancia de presuntos ‘topos’ marroquíes y argelinos en Mallorca

La llegada masiva de inmigrantes a Ceuta y la continua llegada de pequeñas pateras procedentes de Argelia a Baleares han llevado al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Policía Nacional y la Guardia Civil a reforzar sus operaciones de vigilancia en Mallorca.

Estas dos cuestiones migratorias tienen orígenes muy diferentes: Marruecos en el caso de Ceuta y Argelia en el caso de los barcos. La vigilancia reforzada no tiene como único objetivo controlar las rutas migratorias. Los grupos de inteligencia de las fuerzas de seguridad también han intensificado su seguimiento de las comunidades magrebíes en Mallorca y de las posibles redes de influencia de los servicios de inteligencia tanto de Marruecos como de Argelia.

En el caso de Marruecos, se calcula que cuenta con una decena de ‘topos’ en la isla. Se cree que hay un número menor vinculado a los servicios de inteligencia argelinos. No se trata necesariamente de agentes con una estructura de espionaje tradicional, sino de individuos que recopilan información y la transmiten a sus respectivos países sobre las comunidades de marroquíes y argelinos.

Una razón del interés es financiera. “Los inmigrantes envían importantes remesas a su país y este flujo está controlado”, afirma una alta fuente policial. Otro, que es más preocupante, tiene que ver con la actividad política.

Los informantes buscan conocer posturas políticas, opiniones sobre los gobiernos y, sobre todo, si existen grupos de oposición o focos de disidencia que eventualmente podrían organizarse dentro del territorio español.

Estos informantes o topos están activos en varios puntos de Mallorca. Palma lo es pero también lo son Felanitx, Inca, Muro y Sa Pobla, donde hay importantes comunidades magrebíes. La prioridad para los investigadores españoles es determinar quién mantiene contacto con los servicios de inteligencia extranjeros, qué información pueden estar recopilando y el alcance de estas relaciones.

En Baleares existen aproximadamente cincuenta mezquitas y lugares de culto musulmán, y la Policía Nacional y la Guardia Civil mantienen una vigilancia constante sobre ellas a través de sus respectivos grupos de inteligencia. El motivo es detectar una posible radicalización. “En primer lugar, para evitar que los asistentes sean adoctrinados con mensajes yihadistas”.

Por tanto, se presta especial atención a los discursos de determinadas personas que puedan ejercer influencia y a posibles conexiones con personas o redes ya conocidas por los servicios de seguridad.

Las dos comunidades -marroquí y argelina- no forman un frente único. Están en desacuerdo entre sí y apenas cooperan. La rivalidad entre Marruecos y Argelia, enquistada desde hace años por cuestiones territoriales y geopolíticas, se refleja en Mallorca.