Baleares vuelve a situarse a la cola del ranking en cuanto a comercios abiertos durante el mes de diciembre. A pesar de ser una región predominantemente turística y de un notable incremento de visitantes más allá de la temporada alta, la región mantiene un calendario limitado que sólo permite estar abiertos tres de los ocho días festivos del mes: 6, 21 y 28 de diciembre. Esta cifra contrasta con la política de la mayoría de regiones turísticas, mucho más abiertas en estas fechas de alta actividad consumista.
En el grupo de comunidades autónomas que menos abren también figuran Extremadura, La Rioja y Asturias, con los mismos tres días que Baleares. Cantabria y Navarra reducen aún más el margen, ya que sólo permiten la apertura los días 6 y 21 de diciembre. En el caso del País Vasco, la normativa no regula el calendario de domingos y festivos, dejando a otros criterios administrativos la fijación.
El panorama cambia radicalmente en el resto del país. Galicia, Aragón, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha y Canarias permiten la apertura de comercios los días 6, 8, 14, 21 y 28, cinco días en total. Murcia también permite la apertura de comercios el día 7, haciendo un total de seis días. Castilla y León se mantiene en cuatro días autorizados (6, 14, 21 y 28) y la Comunidad Valenciana suma los días 6, 8 y 14, aunque la declaración de Zona de Alto Tráfico Turístico durante la Navidad permite abrir sus comercios el resto de días festivos. En Madrid, cada comerciante decide los días de apertura sin restricciones administrativas.
Fuentes de grandes superficies, hipermercados y cadenas de franquicias insisten en que Baleares, y Palma en particular por su importancia turística, ‘deberían tener un calendario de apertura menos restringido en plena época navideña’. Consideran que esta restricción ‘sólo beneficia a las grandes plataformas online, que operan las 24 horas del día durante todo el año’.
La gran distribución pone ejemplos recientes para ilustrar la situación: ‘Los días 7 y 8, domingo y lunes, que eran festivos, Palma estaba llena de gente y los comercios estaban cerrados, sin posibilidad de comprar ni aprovechar la afluencia’. Subrayan que el aumento de los horarios de apertura de los comercios los domingos y festivos “no debería ir en detrimento del descanso de los trabajadores ni de la vida familiar”.