Susie Wiles se mete en problemas por decir lo que sabemos

Jonathan Chait: “En una presidencia normal, las entrevistas que la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, dio a Vanity Fair desencadenarían su renuncia, tal vez incluso el juicio político del presidente. Admitió que el presidente Donald Trump emplea poder procesal para ‘ajustar cuentas’, llamó al director de presupuesto Russell Vought ‘un fanático absoluto de derecha’, describió al vicepresidente JD Vance como ‘un teórico de la conspiración durante una década’ y atribuyó el estilo errático de Elon Musk al destripar agencias federales a su uso ‘confesado de ketamina’”.

“Sin embargo, nadie en la derecha está pidiendo que nadie renuncie, ni siquiera una investigación del Congreso sobre estas acusaciones. Eso no se debe a que Wiles, a quien se atribuye en gran medida el cerebro de la victoriosa campaña presidencial de Trump, carezca de credibilidad, ni tampoco a que haya negado estos comentarios (ha acusado a la revista de sacar sus palabras de contexto, que es lo que dice la gente cuando sabe que fueron grabadas)”.

“Es simplemente porque estas citas, aunque espantosas, tampoco son sorprendentes. Wiles no dijo nada que los republicanos no supieran ya. Su error residió en la brecha entre lo que los partidarios de Trump entienden y lo que se les permite decir”.

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