Ezequiel Horrach es el presidente de la patronal del transporte de mercancías de Baleares. Este es un sector que ha experimentado cambios radicales en las condiciones laborales durante la última década debido al crecimiento de la población y del turismo, que sufre de una infraestructura deficiente y también tiene un gran problema con la contratación y retención de conductores.
En los centros urbanos, afirma, no hay lugares para descargar porque las zonas de carga y descarga están ocupadas o no son suficientes. “Los conductores terminan dando vueltas en círculos, obstruyendo aún más las carreteras y tardando más en entregar. Y las cosas siguen empeorando.
“La mayoría de los ayuntamientos ni siquiera tienen una lista de sus zonas de carga y descarga. Lo planteamos a FELIB (la federación de ayuntamientos) pero desistimos porque no avanzamos. En Sóller, por ejemplo, nos prohibieron aparcar delante de la plaza principal para descargar. Ahora tenemos que hacerlo desde la parte superior de la calle, lo que crea un problema de seguridad. Como presidente, tengo que decir a los conductores que no lo hagan. Si la mercancía no llega a las tiendas, los propietarios deben quejarse al alcalde.
“La gente siempre descarga sus frustraciones con los conductores, y llega un momento en que los conductores ya están hartos. Los jóvenes, especialmente, te dicen que no pueden soportarlo más. Hay una gran necesidad de contratar, pero esto implica una gran inversión, y también hay que considerar que las escuelas de conducción están sobrecargadas, lo que hace que el proceso sea mucho más largo. Nuestro mayor activo es el conductor, y el gran problema es que los conductores no quieren continuar porque están estresados.
“Una solución es contratar profesionales extranjeros ya formados, pero el problema es que tenemos que garantizar la vivienda, una condición que viene incluida en el contrato. ¿Qué vivienda se puede ofrecer si ni siquiera tenemos suficiente para nuestro propio personal? No es fácil”.
A Horrach le gustaría que existiera un centro logístico central que todos los conductores pudieran utilizar. Lo ideal sería entre el Puerto de Palma y el aeropuerto. Se han hecho propuestas al Gobierno balear, pero mientras tanto teme que los cambios en el funcionamiento del Dique del Oeste de Palma solo creen más problemas.
“Los atascos van a ser enormes. Serán graves en la Via Cintura. El problema ya existe y va a empeorar. No afectará sólo a los camiones sino a la movilidad en general. Las autoridades parecen tener buenas intenciones, pero hay que actuar ahora porque estamos desbordados”.
Los mayores problemas surgen cuando comienza la temporada turística. “Para Semana Santa, todos los hoteles tienen que estar instalados y tener todos sus productos a mano. Hay una gran cantidad de stock que distribuir y cada año estamos más abrumados. La infraestructura no es suficiente y la gente espera hasta el último minuto. No podemos vivir con el estrés constante de los clientes que quieren todo “ya mismo”.
Horrach calcula que, teniendo todo en cuenta, transportar mercancías a Mallorca y Baleares cuesta tres veces y media más que trasladarlas a tierra firme. Este coste tendrá que repercutirse en el precio final, al igual que los aumentos salariales. “En última instancia, el consumidor pagará por todos estos problemas, y son problemas que sólo van a empeorar”.