La mayoría de la gente sabe lo que se siente en un día difícil en el trabajo. Puede resultar agotador, agotador y tenso, impidiéndole desconectarse. Pero también hay días en los que el trabajo resulta más ligero y lleno de energía.
Estos buenos días no se definen necesariamente por grandes victorias o logros importantes. De hecho, tienden a surgir de experiencias armoniosas en el lugar de trabajo que respaldan nuestras necesidades psicológicas.
La investigación que realicé con colegas sugiere que cuando las personas se sienten genuinamente apoyadas por quienes las rodean, ayuda a satisfacer tres necesidades básicas: un sentido de autonomía, un sentido de competencia y un sentido de conexión.
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Satisfacer estas necesidades es a menudo lo que hace que algunos días se sientan mejor que otros. Y los trabajadores pueden crear estos días mejores para ellos y para las personas que los rodean con estas cinco sencillas sugerencias.
1. Pide ayuda y ofrécela a cambio
El apoyo no tiene por qué ser formal ni requerir mucho tiempo. Un breve contacto, una pregunta rápida o una oferta para compartir un consejo pueden marcar una diferencia real.
Estas pequeñas interacciones ayudan a las personas a sentirse conectadas y apoyadas, lo que mejora el estado de ánimo y la motivación a lo largo del día. El apoyo funciona mejor cuando va en ambos sentidos, así que busque oportunidades para pedir ayuda y ofrecerla cuando pueda.
2. Reconocer las pequeñas victorias
Sentirse eficaz es uno de los mayores impulsores del bienestar, así que tómate un momento para notar las pequeñas cosas que salieron bien.
Quizás progresaste en una tarea o finalmente completaste algo en tu lista de tareas pendientes que habías estado evitando. Reconocer estas pequeñas victorias genera una sensación de competencia que se traslada al resto del día y a la vida fuera del trabajo.
3. Dale a la gente (y a ti mismo) algo de espacio
Una sensación de libertad en la forma en que abordamos nuestro trabajo juega un papel importante en cómo nos sentimos cada día. Permítase tomar pequeñas decisiones sobre cómo completar sus tareas y permita a sus colegas esta misma libertad cuando sea posible.
Mostrar confianza en los demás puede fortalecer tus relaciones, mientras que darte espacio puede ayudarte a mantener la concentración y la motivación.
4. Comuníquese antes de que termine el día
Breves momentos de conexión genuina pueden cambiar el tono de todo el día. Un simple agradecimiento, un mensaje de agradecimiento o una breve conversación con un colega pueden levantarle el ánimo más de lo que cabría esperar.
Comunicarse con alguien antes de terminar el día puede ayudarle a salir del trabajo sintiéndose más ligero y con más energía. Establecer relaciones positivas en el lugar de trabajo no sólo hace sentir bien, sino que también proporciona una red de apoyo confiable a la que puede recurrir cuando sea necesario.
5. Mantente equilibrado
A veces nos sentimos agotados porque no se satisface una de nuestras necesidades básicas. Quizás hemos tenido muy poca libertad en nuestro trabajo, muy pocos momentos de progreso o una conexión humana insuficiente.
Restaurar el equilibrio es más importante que maximizar cualquier necesidad, por lo que tomarse un momento para notar lo que se siente bajo es el primer paso para recuperar la sensación de equilibrio. El siguiente paso es hacer una pequeña cosa para solucionarlo.
Elija el orden de sus próximas tareas si necesita una mayor sensación de autonomía, complete una tarea manejable si necesita una sensación de progreso y consulte con un colega si se siente aislado. Alentar a otros a hacer lo mismo ayuda a crear un clima de equipo donde el equilibrio y el apoyo son responsabilidades compartidas. Cuando esto sucede, los días buenos se vuelven más comunes.
Pequeños cambios, grandes diferencias.
El mensaje principal de nuestra investigación es simple. Los buenos días de trabajo no requieren grandes cambios ni condiciones perfectas. Se crean a través de pequeños momentos cotidianos de apoyo que nos ayudan a sentirnos libres, capaces y conectados.
Cuando estas necesidades están en equilibrio, las personas se sienten mejor durante la jornada laboral y tienen más energía cuando llegan a casa. El trabajo siempre tendrá sus momentos difíciles, pero tenemos más influencia en nuestra experiencia diaria de lo que a veces creemos.
Al prestar atención a los pequeños momentos que dan forma a nuestro día y al apoyarnos mutuamente de maneras simples pero significativas, podemos crear más días que nos hagan sentir satisfechos en el trabajo y renovados en casa.
Ioannis Kratsiotis, profesor de psicología organizacional, Universidad Metropolitana de Manchester
Este artículo se vuelve a publicar desde The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.
