Antes de administrar anestesia, los médicos evalúan cuidadosamente la salud general, la fisiología y el historial médico del paciente para determinar el enfoque más seguro y eficaz. Aún así, más allá de factores como la edad o el peso corporal, un rasgo inusual ha despertado durante mucho tiempo la curiosidad tanto de los pacientes como de los médicos: el pelo rojo.
Durante años, informes anecdóticos han sugerido que las personas con cabello naturalmente rojo experimentan el dolor de manera diferente y pueden requerir dosis alteradas de analgésicos o anestesia. Continúe leyendo para saber qué respalda realmente la ciencia y dónde la evidencia no es suficiente.
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El gen detrás de la diferencia
El cabello naturalmente rojo es raro y ocurre en menos del 2 por ciento de la población mundial. Su color distintivo está asociado con variantes en el gen del receptor de melanocortina-1 (MC1R). Según UCLA Health, este gen es mejor conocido por determinar la pigmentación del cabello y la piel, la sensibilidad a los rayos UV y el riesgo de melanoma, pero también parece desempeñar un papel en la forma en que el cuerpo procesa el dolor y responde a ciertos medicamentos.
La anestesia permite que los procedimientos se realicen de forma segura y humana. Pero la forma en que interactúan los agentes anestésicos en función de la composición genética de una persona sigue siendo un área activa de investigación. Los individuos con variantes de MC1R parecen mostrar diferencias en la sensibilidad al dolor y la capacidad de respuesta a la anestesia local y sistémica.
Comprender estas variaciones es importante. Si, como era de esperar, ciertos pacientes responden de manera diferente a los anestésicos, los médicos podrían ajustar los protocolos para mejorar la comodidad y la seguridad. Si bien aún no hemos llegado a ese punto, el vínculo genético ofrece una explicación convincente para el debate de larga data sobre el dolor de las personas pelirrojas.
Diferentes formas de recepción del dolor, reacciones a los opioides y anestesia local
Los estudios que exploran la percepción del dolor y la respuesta a los medicamentos en personas pelirrojas han producido resultados mixtos pero intrigantes. Un estudio de 2022 en Pain sugiere que las mujeres pelirrojas pueden ser más sensibles a ciertos tipos de dolor, como el dolor relacionado con el frío.
Sin embargo, un estudio publicado en el Journal of Medical Genetics encontró que los pelirrojos toleraban mejor el dolor inducido por estimulación eléctrica que los grupos de control no pelirrojos. En general, también se han observado fuertes diferencias entre sexos.
La respuesta a la medicación también parece variar. Las investigaciones indican que las variantes del gen MC1R pueden influir en la forma en que los pelirrojos responden a los analgésicos, aunque el efecto no es consistente entre sexos o tipos de drogas. La investigación de PNAS encontró que las mujeres pelirrojas respondieron de manera diferente a los analgésicos opioides κ, mientras que el Journal of Medical Genetics mostró una mayor respuesta a los opioides µ (medicamentos similares a la morfina) en portadores de la variante MC1R, sin importar el sexo, aunque es posible que se necesiten más estudios.
La anestesia local puede ser donde las diferencias sean más notorias. Varios estudios, incluido uno en Anestesiología, informaron una eficacia reducida de la lidocaína inyectada en participantes pelirrojos en comparación con personas de cabello oscuro. Las respuestas a la anestesia general y los sedantes son menos predecibles: algunas investigaciones sugieren requisitos de dosis más altas y otras no encuentran ninguna diferencia, según estudios publicados en Springer Nature Link y Anesthesiology.
En general, las variantes de MC1R parecen influir en el dolor y la respuesta a la medicación, pero los resultados siguen siendo inconsistentes, como concluyeron investigadores de Suecia en una revisión publicada en mayo de 2024.
La evidencia aún no está resuelta
A pesar de los hallazgos intrigantes, sigue siendo difícil llegar a conclusiones claras. Muchos estudios incluyeron tamaños de muestra pequeños, lo que dificulta generalizar los resultados. Los investigadores que revisan este conjunto de trabajos con frecuencia solicitan estudios aleatorios más amplios con diseños mejorados.
Además, una parte importante de las investigaciones que se citan a menudo en la actualidad tienen más de 20 años. Los avances en genética, técnicas anestésicas y metodología de estudio significan que se necesitan con urgencia datos más nuevos. La diversidad de la población también importa, ya que las diferentes variantes de MC1R pueden influir en la respuesta a la medicación de distintas maneras.
De cara al futuro, algunos investigadores sugieren que las pruebas genéticas podrían eventualmente ayudar a guiar las elecciones de anestesia, particularmente para pacientes con antecedentes de resistencia a la anestesia. El objetivo a largo plazo es un tratamiento personalizado del dolor que maximice la seguridad y la comodidad.
El cabello rojo puede estar asociado con diferencias sutiles en el dolor y la respuesta a los medicamentos, pero comprender exactamente cómo y cuándo estas diferencias son importantes clínicamente aún requiere más investigación.
Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.
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