Los niños que nacen con un trastorno del espectro alcohólico fetal enfrentan una vida de inestabilidad emocional, dificultades de aprendizaje y un mayor riesgo de adicción. No existe ningún fármaco que se dirija a las raíces biológicas de la afección. Ahora, investigadores en España informan que el cannabidiol, el compuesto no psicoactivo del cannabis, revirtió efectos clave de la exposición prenatal al alcohol en ratones, incluido el comportamiento similar a la ansiedad, la vulnerabilidad a la adicción y la alteración de las bacterias intestinales.
El estudio, publicado en Biomedicine & Pharmacotherapy, encontró que el tratamiento crónico con CBD a partir del destete normalizó el comportamiento emocional en ratones machos y hembras expuestos al alcohol durante el desarrollo. En las mujeres, el tratamiento eliminó por completo su elevada motivación para consumir alcohol, devolviéndola al nivel de los controles sanos.
El trastorno del espectro alcohólico fetal, o FASD, es la principal causa evitable de discapacidad intelectual en todo el mundo. La exposición al alcohol en el útero altera el desarrollo del cerebro, dejando daños duraderos a la regulación de las emociones y al procesamiento de la recompensa. A pesar de afectar a millones, no existen medicamentos aprobados que aborden la biología subyacente del trastorno, sólo intervenciones sintomáticas.
Reparación del circuito de recompensa del cerebro
El equipo de investigación del Instituto de Neurociencias se centró en el sistema endocannabinoide, una red de señalización que ayuda a regular las emociones, la motivación y la respuesta al estrés. Trabajos anteriores demostraron que este sistema se desequilibra por la exposición prenatal al alcohol.
El tratamiento con CBD corrigió los cambios moleculares en el centro de recompensa del cerebro, normalizando los receptores de dopamina y los componentes del sistema endocannabinoide que habían sido alterados. Estos no son marcadores abstractos. Son la maquinaria que determina cómo el cerebro procesa el placer, gestiona el estrés y regula las respuestas emocionales.
“A pesar de su enorme impacto social y sanitario, actualmente no existe ningún tratamiento farmacológico aprobado que apunte a la raíz del trastorno”, explica Jorge Manzanares.
Tanto los ratones machos como las hembras mostraron comportamientos similares a la ansiedad y la depresión después de la exposición prenatal al alcohol. El CBD borró estos comportamientos en ambos sexos. Pero la respuesta femenina fue particularmente sorprendente: su motivación para autoadministrarse alcohol cayó a niveles normales, lo que sugiere que el tratamiento reparó el daño a los sistemas de recompensa y estrés.
El papel del intestino en el daño cerebral
El alcohol prenatal no sólo daña el cerebro. Provoca disbiosis a largo plazo, un desequilibrio de bacterias en el sistema digestivo que parece empeorar la angustia emocional a través del eje intestino-cerebro.
El CBD revirtió estos cambios. El tratamiento aumentó las bacterias beneficiosas como Akkermansia y Bifidobacterium, conocidas por sus propiedades antiinflamatorias y por mantener un revestimiento intestinal saludable. Se restauró la diversidad microbiana, que había sido alterada por la exposición al alcohol.
Los efectos intestinales difirieron entre hombres y mujeres, lo que refleja diferencias sexuales naturales en la composición de la microbiota. Esto sugiere que los tratamientos futuros para el TEAF podrían necesitar enfoques específicos para cada sexo.
“Nuestros datos sugieren que parte de las diferencias sexuales en la vulnerabilidad al TEAF pueden originarse en el intestino y no exclusivamente en el cerebro”, explica Francisco Navarrete.
Los investigadores tienen cuidado de señalar que se trata de un modelo preclínico. No están sugiriendo que el CBD pueda contrarrestar el consumo de alcohol durante el embarazo o que sea una cura. Pero el trabajo ofrece una hoja de ruta para desarrollar los primeros tratamientos farmacológicos que se dirijan a las causas subyacentes del FASD en lugar de limitarse a controlar los síntomas. Por ahora, la abstinencia total de alcohol durante el embarazo sigue siendo la única protección comprobada.
DOI: https://doi.org/10.1016/j.biopha.2025.118791
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