Sant Antoni del Porquet es una de las fiestas más arraigadas de Finestrat. Cada enero, la tradición marca el calendario con la celebración de Sant Antoni, patrón de los animales, que este año se celebra el 24 de enero.
Preparativos matutinos y esfuerzo comunitario
El Área de Tradiciones y Fiestas del Ayuntamiento, junto con la Comissió de Festes 2026 La Xirimbela, comenzaron a primera hora de la mañana con la recogida de lotes de alimentos para la tradicional subasta.
El porquet asándose lentamente
Mientras se recogían los lotes, el icónico porc a la creu ya se asaba lentamente al fuego, listo para disfrutarlo más tarde a la hora de comer.
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Bendición de los animales.
A las 12.30 horas, tras el repique de campanas de la iglesia, tuvo lugar la bendición de los animales, momento central de la jornada en honor a Sant Antoni como su patrón.
Una subasta animada y exitosa
A continuación comenzó la subasta con todos los lotes recogidos en las zonas rurales y el centro histórico. Como manda la tradición, Álvaro Llorca, conocido localmente como “Álvaro”, lideró una vez más la subasta, con algunos lotes alcanzando pujas superiores a los 150€.
Precios populares y ambiente festivo.
Por su parte, la Comissió de Festes 2026 La Xirimbela instaló una barra que ofrece tapas y bebidas a precios populares, contribuyendo al ambiente acogedor y festivo.
Hora de comer y recargar energías
La hora del almuerzo trajo el tan esperado momento para disfrutar del cerdo asado y recuperar energías para una tarde llena de actividades.
Diversión para todas las edades
Los niños disfrutaron de talleres de manualidades, mientras jóvenes y mayores participaron en un animado tardeo animado por la xaranga “Mel de Romer”.
Un festival que une a los locales y atrae a los visitantes
Sant Antoni del Porquet abre sin duda el calendario de tradiciones de Finestrat, destacándose como una cita popular con fuerte participación local que atrae cada vez más a turistas y visitantes.
El origen de Sant Antoni
Sant Antoni es reconocido como el patrón de los animales y protector del campo. La tradición de homenajearlo se remonta al siglo XIV, cuando las comunidades rurales buscaban su protección para sus campos y cultivos, especialmente durante los meses más fríos del año.