Marisa Gaspar ocupó uno de los puestos de salida de Vox, el quinto concretamente, en las elecciones municipales de Zaragoza de mayo de 2023. La formación ultra obtenida entonces cuatro concejales, convirtiéndose en un ariete obligatorio para Natalia Chueca, con un PP que se quedó a un edil de la mayoría absoluta. Pero ahora, a Gaspar le correspondencia recogerá su acta tras la renuncia del número uno y aún portavoz de Vox, Julio Calvo, que se ha jubilado de forma sorpresiva tras el 8F. Una situación que seguiría cauces normales de no ser por que Gaspar no solo ya no pertenece al partido, sino que se ha mostrado muy crítica con la deriva de Santiago Abascal y con la figura del candidato aragonés, Alejandro Nolasco. Y, por ahora, todavía no ha decidido qué hacer.
Así lo asegura en declaraciones a este diario, en las que comienza aclarando que “nadie de Vox se ha puesto en conmigo contacto oficialmente”. Gaspar sí reconoce que en estas últimas horas ha recibido “multitud de mensajes privados animándome y dándome la enhorabuena”. Algunos, incluso, de “antiguos compañeros y amigos del partido con los que siguen manteniendo relación”. Pero su llegada a la política activa todavía no está clara por toda la excepcionalidad del asunto, en todas sus direcciones.
De hecho, la propia Gaspar reconoce que ha sido una “sorpresa” la “repentina” salida de Julio Calvo, la cual define, por cierto, como “oportuna”. “Es una persona responsable y cabal y el deseo lo mejor en esta nueva etapa que comienza”, dice al respecto. En ese sentido, es obligatorio recordar que Calvo representa el ala más moderada de Vox, lo cual ha permitido aprobar los dos últimos presupuestos de Chueca y negociar y acordar este último, que la ultraderecha ha decidido no aprobar siguiendo las directrices de Santiago Abascal, que llegaron en plena precampaña electoral.
Captura de pantalla del Facebook de Marisa Gaspar. / FACEBOOK
Tanto es así que la dimisión de Calvo se hará efectiva, si no hay contratiempos, al comienzo del próximo pleno, en el que curiosamente se votarán las cuentas municipales de 2026. Así pues, el portavoz no podrá sumar su voto al de Vox y dejará un empate técnico entre los 15 ‘noes’ (sumando los diez concejales socialistas y los dos de ZeC) y los 15 ediles populares. Decidirá, pues, la propia alcaldesa con su voto de calidad, dando por aprobados los presupuestos sin tener que someterse a una cuestión de confianza, que también iba a acabar con ese resultado pero que hubiera retrasado la tramitación más de un mes.
Dos críticos del ‘think tank’ de Espinosa de los Monteros
En ese pleno todavía no estará el relevo de Calvo, sea Marisa Gaspar o los siguientes en la lista. Y esa es la margarita que Gaspar está deshojando en estos momentos. “Mi situación personal y laboral hacen que tenga que consensuar con mi familia y mi entorno laboral este cambio que supondría para todos nosotros el hecho de incorporarme”, explica al respecto, y prosigue, en un mensaje con dardo incluido a los ediles de Vox: “Debo valorar la tranquilidad de mi familia y la estabilidad del equipo de personas con quienes trabajan, que son compañeros con los que me iría al fin del mundo, teniendo que cambiarlos por otros que no me van a recibir precisamente con los brazos abiertos”.
“Mi decisión de entrar en política fue para poder cambiar cosas, ayudar a los ciudadanos y trabajar por un país y una ciudad mejores. Sigo pensando en ese compromiso que adquirí y lo estoy poniendo en una balanza”, sentencia, antes de concluir que, a su juicio, “hay muchas formas de hacer política y de servir a mi ciudad y mi país. En mi trabajo actual lo intento cada día y allá donde decida irme moverán los mismos principios”.
La portavocía la elegirá Madrid
La situación dentro de la formación ultra en Zaragoza sigue siendo una incógnita. Quedan 15 meses de legislatura y en Vox son plenamente conscientes de la incomodidad que generaría la llegada de Gaspar e incluso, si esta renuncia, la del que fuese número 6, Adrián Sarasa. Este está último muy implicado en el think tank Atenea, fundado por Iván Espinosa de los Monteros, una organización de la que es delegado provincial en la provincia y con la que también simpatiza Gaspar.
Mientras, antes de llegar a ese capítulo, Vox deberá resolver quién ostentará la portavocía cuando se confirme la dimisión de Calvo. Fuentes de la formación reconocen que la lógica hace pensar que será Eva Torres, con un mensaje más duro y que fue el número dos en 2023. Además, ha sido una de las personas con más responsabilidad en el grupo municipal, precisamente en cuestiones como la negociación presupuestaria. Sea como fuere, en el partido también subrayan que la decisión final la tomará Madrid.
Suscríbete para seguir leyendo