Cientos de palcos de acceso a pisos turísticos en la ciudad sureña de Granada han sido vandalizados y cubiertos de mensajes antiturísticos, la última de una serie de medidas activistas en España en los últimos años.
Alrededor de 500 accesos o ‘cajas de seguridad’ a alojamientos turísticos repartidos por varios barrios fueron encontrados este miércoles saboteados con pegatinas con el mensaje “contra el negocio inmobiliario”, según un comunicado de la Unión de la Vivienda de Granada (SVG).
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Medios locales informan que las zonas más afectadas fueron Albaicín, Realejo y Centro, “donde la presencia de apartamentos turísticos es mayor y donde las asociaciones de vecinos llevan años denunciando el impacto del fenómeno en la vida cotidiana”, afirmó el sindicato.
Las cajas de acceso o dispositivos de caja de seguridad, comunes fuera de Airbnb, permiten a los huéspedes obtener las llaves e ingresar a la propiedad de forma independiente sin necesidad de registrarse o interactuar con el anfitrión o los propietarios.
La acción de protesta, indicó el sindicato en un comunicado, coincide con una campaña para “pasar a la ofensiva contra el negocio inmobiliario” en la ciudad andaluza.
Sin embargo, este tipo de activismo antiturístico directo no es nada nuevo en Granada.
El presidente de la Asociación de Apartamentos, Alojamientos Turísticos y Alojamientos Rurales de Granada (Avitar), Antonio Jesús Castillo, dijo a medios locales que tienen conocimiento de agresiones similares otros días.
“Esto sucede todos los días, estamos cansados”, dijo. Castillo añadió que su asociación teme que los incidentes tengan un efecto en cadena sobre el turismo en la ciudad.
Han denunciado la situación a la policía local en varias ocasiones, pero como los grupos operan de noche, es difícil tomar medidas contra ellos a menos que sean “atrapados con las manos en la masa”, añade.
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La asociación estima que los daños materiales causados podrían superar €5.000 en una sola noche, sin contar “los daños causados a los huéspedes que no han podido acceder a su alojamiento, algunos de los cuales llegaron a la ciudad a primeras horas de la mañana, provocando situaciones de inseguridad, conflictos, cancelaciones y un importante deterioro de la imagen turística de Granada”.
Este tipo de activismo antiturístico ha crecido en España en los últimos años.
En 2024, la Málaga española estaba cubierta de pegatinas antiturismo que decían: “Lárgate de aquí” en un intento por ahuyentar a los turistas en la ciudad de la Costa del Sol.
Varias cajas de seguridad que contenían llaves de apartamentos de alquiler vacacional en la ciudad sureña de Sevilla estaban cubiertas de heces, mientras las protestas y mensajes contra el turismo de masas se convierten en la norma en los puntos turísticos de España.
Lo más famoso es que, en una acción que acaparó titulares internacionales, manifestantes antiturismo arrojaron pistolas de agua a turistas en Barcelona durante el apogeo del movimiento de protesta antiturismo en España.
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