En muchos pueblos y ciudades españolas, colgar la ropa en los balcones que dan a la vía pública está restringido o prohibido por las ordenanzas municipales. Crédito de la foto: Mediana/Shutterstock.
Las personas que viven o visitan España suelen conocer las sanciones por exceso de velocidad o estacionamiento ilegal. Sin embargo, menos conocidas son una serie de normas locales y nacionales que regulan el comportamiento cotidiano y pueden dar lugar a multas sustanciales. Estas medidas se aplican mediante la ley de tránsito y las ordenanzas municipales, y se aplican por igual a residentes y turistas.
Desde hábitos en bicicleta hasta rutinas domésticas, las sanciones que se detallan a continuación suelen ser una sorpresa, especialmente para los visitantes que no están familiarizados con las regulaciones locales de España.
Uso del teléfono móvil o auriculares en bicicleta o patinete eléctrico – 200 €
Las normas de circulación españolas prohíben a los ciclistas y usuarios de patinetes eléctricos utilizar el teléfono móvil mientras se desplazan. Esto incluye sostener un teléfono en la mano, interactuar con la pantalla o realizar cualquier actividad que distraiga la atención de la carretera.
Lo más leído en Euro Weekly News
También está prohibido el uso de cascos o audífonos, ya que impiden que los conductores escuchen el tráfico, los vehículos de emergencia o las advertencias de otros usuarios de la vía. La norma se aplica en carreteras, carriles bici y calles urbanas.
La multa estándar por infringir estas normas es de 200 €. En el caso de los scooters eléctricos, la aplicación de la ley también puede implicar puntos de licencia si el conductor posee un permiso de conducir, lo que refleja la clasificación de los scooters como transporte personal motorizado. Ocasionalmente, la policía realiza controles en la carretera y puede confiscar dispositivos para evitar riesgos mayores.
No recoger la suciedad del perro: multas de hasta 1.500 €
Los dueños de perros en España están obligados por ley a limpiar los excrementos de sus mascotas en todos los espacios públicos, incluidas calles, parques y playas. Si bien la obligación es ampliamente conocida, a menudo se subestima la gravedad de las sanciones.
Dependiendo del municipio, no recoger las excrementos de los perros puede conllevar multas de hasta 1.500 euros. Los ayuntamientos han aumentado la aplicación de la ley mediante patrullas, sistemas de vigilancia y, en algunas zonas, sistemas de registro de ADN que permiten rastrear los desechos hasta animales individuales.
También se espera que los propietarios lleven bolsas o equipos adecuados. En determinadas ciudades, no poder presentar una bolsa cuando la policía local lo solicita puede acarrear una multa. Algunos ayuntamientos también disponen de dispensadores públicos de bolsas para perros, y se recomienda encarecidamente su uso para evitar sanciones.
Secar ropa en balcones que dan a la calle: de 100 € a 750 €
En muchos pueblos y ciudades españolas, tender la ropa en los balcones que dan a la vía pública está restringido o prohibido por las ordenanzas municipales que regulan el aspecto urbano.
Las multas suelen oscilar entre 100 y 750 euros, dependiendo del lugar y de si la infracción se repite. La norma suele aplicarse sólo a los balcones visibles desde la calle y no a los patios interiores o espacios comunitarios cerrados.
Las autoridades locales justifican la restricción citando la protección de los centros históricos, la estética residencial y las zonas turísticas. La aplicación de la ley suele ser más estricta en los barrios sujetos a normas de conservación o patrimonio. Algunos propietarios también pueden incluir cláusulas en los contratos de alquiler que refuerzan las normas municipales, aunque la autoridad legal proviene de ordenanzas locales.
Colocación de artículos en farolas o señales de tráfico: de 300 € a 3000 €
Está prohibido en toda España fijar cualquier material a farolas, señales de tráfico u otras infraestructuras públicas sin autorización. El delito se refiere al uso no autorizado del mobiliario urbano público, no al contenido del material en sí.
Los carteles, avisos, volantes o pegatinas colocados en farolas o señales de tráfico pueden obstruir la visibilidad, dañar las superficies o interferir con la seguridad vial. Como resultado, los municipios imponen multas que oscilan entre 300 y 3.000 euros, dependiendo de la gravedad de la infracción y el coste de la expulsión.
La regla se aplica a individuos, empresas, organizadores de eventos y organizaciones. Incluso los pequeños avisos o mensajes personales pueden dar lugar a sanciones si se fijan en la infraestructura pública sin permiso. Los ayuntamientos enfatizan que los tableros de anuncios autorizados o la propiedad privada son los canales correctos para los avisos y publicidad públicos.
Reglas locales con consecuencias reales
El sistema descentralizado de gobierno municipal de España significa que los montos de las multas y las prácticas de ejecución varían según la ubicación. Sin embargo, una vez que se establece una norma en ordenanzas locales, las autoridades tienen el derecho legal de imponer sanciones.
Tanto los residentes como los turistas están sujetos a estas normas. Las multas pueden ser impuestas directamente por la policía local y las sanciones impagas pueden aumentar mediante recargos o medidas coercitivas. Los asesores legales recomiendan familiarizarse con las normas locales, especialmente al andar en bicicleta, tener mascotas o utilizar espacios urbanos compartidos. Comportamientos que parecen inofensivos pueden tener importantes consecuencias financieras si infringen la ley local.