Drets Socials prevé ofrecer 1.000 nuevas plazas residenciales para menores, gente mayor y dependientes en un año

Reducir las listas de espera de valoración de la dependencia y la discapacidad es uno de los grandes caballos de batalla que se ha puesto la conselleria de Drets Socials en los presupuestos aprobados por el Govern el pasado viernes y que el próximo día 20 de marzo tendrán que recibir el visto bueno de la mayoría del Parlament –algo que, de momento, no está asegurado–. Con ese objetivo, tal y como ha explicado este miércoles en la comisión parlamentaria la consellera Mònica Martínez Bravo, el grueso de los 4.248 millones de euros que irán para su Departamento –930 millones más que en las cuentas de 2023– recaerán en la partida de promoción de la autonomía personal.

En concreto, 2.587 millones de euros que, en gran medida, buscarán aumentar el número de plazas residencias ofrecidas por el Departamento. Así, 1.322 millones de euros, por ejemplo, sufragarán el coste de las plazas residenciales de Drets Socials. Esto incluye, además del pago de los conciertos con las empresas externas que gestionan buena parte de estas residencias, el impulso de 15 nuevas residencias públicas y la finalización de las obras de nueve centros para gente mayor y tres para personas con discapacidad. En concreto, la conselleria se ha fijado el objetivo de que este mismo año su oferta de plazas residenciales aumente hasta las 3.740 –un aumento de mil plazas– y que para al 2028 se ofrecerán 6.000.

Cabe señalar que desde que la DGAIA inició su proceso de reforma en la DGPPIA, las plazas residenciales del sistema de protección de menores y el resto que ofrece la conselleria para personas dependientes, como gente mayor o personas con discapacidad, penden directamente de la Dirección General de Provisión de Servicios.

A la previsión del aumento de plazas en las residencias se le suma una partida de 25 millones que buscará directamente reducir las listas de esperas de valoración de la dependencia y la discapacidad a través de la contratación de más valoradores propios. Rematan la partida de promoción de la autonomía personal los 446,1 millones de euros que se destinarán a prestaciones económicas de la dependencia y los casi 1,23 millones que tienen que remachar el estreno de la nueva Agencia de Atención Integrada Social y Sanitaria, que debería estar a pleno rendimiento antes del verano.

880 millones para la pobreza infantil

La segunda partida de Drets Socials por volumen de dinero es la lucha contra la pobreza y la inclusión social, que cuenta con un presupuesto de 967,3 millones de euros. Se incluyen en este paquete 496,02 millones de euros para las prestaciones económicas para personas en situación de vulnerabilidad y, tal y como estaba acordado con los Comuns, más de 20 millones de euros para que el Indicador de Renta de Suficiencia de Catalunya (IRSC) aumente un 3%.

El plato fuerte de esta partida, sin embargo, es la lucha contra la pobreza infantil. En total, los presupuestos de la Generalitat prevén invertir 880 millones de euros por esta causa. De estos, una parte saldrán de otros departamentos, como Educació o Igualtat i Feministe, y otros dependerán directamente de Drets Socials. Así, el departamento de Martínez Bravo refuerza con 111 millones de euros las políticas de la DGPPIA, con los que prevé impulsar la contratación de 300 profesionales que refuercen los equipos básicos de atención a menores y adolescentes –y aumenten los salarios del personal actual– o la construcción de seis casas Barnahus para niños, niñas y adolescentes víctimas de abusos sexuales, entre otras medidas.

Mejorar en las ayudas

Estos 880 millones de euros en total que la Generalitat prevé destinar para luchar contra la pobreza infantil podrían verse ampliados cuando el Govern asuma la gestión del Ingreso Mínimo Vital (IMV). En concreto, Drets Socials calcula que podría haber a disposición de las 300.000 familias con derecho a recibir la ayuda, 300 millones de euros más si la Generalitat gestionaa la prestación que, hoy por hoy, depende del Gobierno central. Para impulsar este cambio en la gestión, la Generalitat invertirá 3,5 millones de euros que tienen que servir para sufragar el coste de los 100 trabajadores que deben incorporarse para la gestión de la prestación.

La gestión del IMV tendría que ir acompañada con una reforma de la Renda Garantida de Ciutadania (RGC) que impulsa en este caso la Administración catalana y debería facilitar el acceso de las familias al complemento de infancia del IMV. Actualmente, y tal como recordó el Informe Social de Catalunya presentado la semana pasada, solo una de cada diez familias que podría recibir este complemento lo acaba cobrando.

Aún en esta partida de lucha contra la pobreza, se incluyen algunas de las demandas que los Comuns pusieron al Govern, como los 30 millones de euros para luchar contra el sinhogarismo –lejos de la recuperación de 100 millones anuales de las entidades sociales–, siete millones de euros más para el acompañamiento de personas migrantes y un millón más para una nueva Estrategia catalana del Nuevo Pueblo Gitano.

Equipamiento salarial

Otra de las grandes partidas de Drets Socials para estos presupuestos, 150 millones de euros, irán destinadas a aumentar las tarifas para incentivar los incrementos salariales en el Tercer Sector. El propio departamento cifró el pasado mes de noviembre en 600 millones de euros el coste de equiparar los salarios de los funcionarios del departamento y de empresas subcontratadas que ejercen las mismas funciones. De esta manera, el objetivo del departamento es igualar los sueldos en cuatro años.

Los presupuestos de Drets Socials contemplan, también, un nuevo convenio de colaboración con el mundo local de 450 millones de euros, que tiene que financiar los Contratos Programa para los próximos cuatro años con las 112 áreas básicas de Servicios Sociales de Catalunya.

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