Experimentos inquietantes con búhos en la Universidad Johns Hopkins

Mysore corta cráneos de búhos para exponer sus cerebros. Luego, atornilla y pega dispositivos metálicos en sus cabezas. Los búhos soportan dos o tres cirugías invasivas antes de que Mysore los utilice en experimentos. Estas aves, que son cazadoras nocturnas que volarían grandes distancias en su hábitat natural, son obligadas a entrar en tubos de plástico tan estrechos que no pueden mover sus alas mientras Mysore las bombardea con sonidos y luces y mide su actividad cerebral. Para algunos experimentos, inmoviliza a búhos plenamente conscientes durante muchas horas.

Durante estos experimentos, introduce electrodos en el cerebro de las aves plenamente conscientes, mutilando su tejido cerebral tan gravemente que se vuelven “inutilizables” para él, momento en el que las mata.

Mysore admite que experimentar con búhos cuyas cabezas están fijadas quirúrgicamente podría “cambiar la forma en que el cerebro resuelve los problemas, y podríamos malinterpretar lo que está sucediendo o entender mal si hacemos esto en animales con cabeza fija”. Sin embargo, en sus experimentos, hace exactamente esto: coloca tornillos en los cráneos de los búhos para mantener sus cabezas en una posición fija.