El Pentágono tiene en marcha un proceso de licitación con empresas privadas para el mantenimiento y apoyo a las instalaciones norteamericanas en la base área de uso conjunto de Morón (Sevilla). Según las condiciones del contrato, la administración norteamericana busca quien le preste servicio en Morón con un horizonte de XXX años en compromiso, como hasta ahora, renovable.
El próximo 1 de mayo, la contrata para Morón entra en fase de Solicitud de Emisión. En el sistema de adquisiciones de la administración norteamericana, es el momento en que, tras un período de consultas con contratistas, el gobierno (en este caso el mando europeo de la US Air Force, en delegación para el Pentágono) publica formalmente la demanda del servicio.
El proceso se inició el 28 de enero pasado, obteniendo la confirmación en marzo. En la administración militar norteamericana, la contrata se clasifica con el código 561210, correspondiente a “Servicios de Apoyo a las Instalaciones”. En el lenguaje burocrático de la Fuerza Aérea americana, son los BOS, Base Operation Services.
Para ponerlo en marcha, los militares encargados del contrato han mantenido contactos con especialistas de la industria. La semana pasada, representantes de diversas empresas -dos por cada firma; los nombres de esas sociedades no trascienden- estuvieron visitando la base de Morón, confirman fuentes de la instalación militar.
En España, hasta 2035
Las condiciones de la licitación estadounidense para Morón se fijan en enero de 2028 como fecha límite para comenzar a operar con el nuevo contrato. Esa licitación, para el caso de España, se plantea con una duración mínima de tres años y máxima de siete. Para el caso de Turquía, el Pentágono se plantea un máximo de 5 años de duración, dados “los riesgos económicos asociados a la volatilidad laboral y monetaria” en el país.
Como en el caso que recientemente ha trascendido de la búsqueda de licitador para el mantenimiento de los destructores estadounidenses en los muelles de Rota, esta contrata de Morón que tiene en marcha el Departamento de Defensa norteamericano -llamado “de Guerra” por la administración Trump- no refrenda las amenazas deslizadas por el presidente estadounidense sobre sacar de España -y otros países europeos- la presencia militar aliada norteamericana.
La renovación del estadounidense contrato de soporte para instalaciones de la base aérea de Morón de la Frontera trae una primera novedad sustantiva: por primera vez, la licitación no es conjunta con otra que tiene el mismo objetivo para la base aérea turca de Incirlik (a la que, por cierto, España está aportando protección con lanzadores Patriot por petición de la OTAN).
Las fuentes conocedoras del contrato consultadas por este diario no le dan ningún significado a esta decisión de dividir los contratos. El Pentágono explica en el preámbulo de la licitación que, tras explorar el mercado, podría resultarle más favorable negociar dos contratos en cada extremo del Mediterráneo que uno solo para trabajos en las dos bases.
Heredar los trabajadores
En el caso de Turquía, el Pentágono ha decidido sacar del BOS que proporciona a la US Air Force las labores de limpieza, comedor, jardinería y paisajismo o el mantenimiento de un campo de golf en el interior del recinto, todo ello contratable ya directamente con empresas locales de suministros y servicios.
Para el caso español, las condiciones de la contrata establecidas que el nuevo contratista ha de asumir “inicialmente” la plantilla de trabajadores españoles que deja el anterior. Desde 2010, la plantilla española viene sufriendo EREs: mientras salen trabajadores locales, entran nuevos contratados norteamericanos.
Actualmente, algo más de 30 trabajadores españoles -llegaron a ser 240- quedan prestando servicio en pista para la actual contratista, la firma tejana KBR, una escisión del contratista militar Halliburton, de la que ha sido socia y directiva la teniente general reitrada de la US Air Force Wendy Masiello.
Otros 600 civiles contratados en la base de Morón trabajan para el Ministerio de Defensa. La treintena de empleados de KBR están renegociando su convenio colectivo, del que tradicionalmente es parte central que cada nuevo contratista que elige el Pentágono ha de subrogar los contratos de la plantilla anterior. Además, el convenio incluye un plan de pensiones para los trabajadores y bonificaciones por veteranía en el puesto de trabajo.
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