Miembros de la comunidad educativa del Institut Montgrí de Torroella de Montgrí han denunciado que varios alumnos del centro fueron “increpados, ofendidos y expulsados de manera vejatoria” por personas responsables de una parada de Aliança Catalana, durante la diada de Sant Jordi.
Los hechos, según la versión recogida en un comunicado, tuvieron lugar por la mañana, en el marco de los actos de celebración de Sant Jordi en el municipio. A través del escrito, aseguran que las personas de la parada profirieron insultos “de carácter racista y excluyente” contra los jóvenes, con expresiones como “todos los inmigrantes tienen que marcharse de aquí” y “moros, negros, amarillos… ya podéis marcharos de aquí, ¡va!”.
El alcalde de Torroella de Montgrí, Jordi Colomí, ha explicado al Diari de Girona, del grupo de El Periódico, que el Ayuntamiento tuvo conocimiento de los hechos a través del centro educativo. “Desde el centro nos confirmaron que eran niños de 12 años que se sintieron increpados”, ha afirmado. El alcalde ha remarcado que da credibilidad al relato trasladado por el profesorado “porque si han hecho un comunicado así es que lo han corroborado”.
“Agresión verbal intolerable”
Según el comunicado, entre el alumnado afectado había jóvenes de procedencias diversas, algunos nacidos en Catalunya y otros que viven allí desde hace años, con familias “plenamente integradas y arraigadas en nuestro territorio”. El escrito considera que el episodio no solo constituye “una agresión verbal intolerable”, sino que también atenta contra “la dignidad de las personas, la convivencia y los valores fundamentales” que defienden como sociedad.
Colomí también ha señalado que, según la información de la que dispone, “la mayoría eran gente de fuera de Torroella de Montgrí”, en referencia a las personas vinculadas a la parada. Ante la situación, el Ayuntamiento ha convocado una junta de portavoces de todos los partidos el lunes por la tarde para consensuar un comunicado conjunto.
En su escrito, los miembros de la comunidad educativa lamentan que un episodio de estas características se produce en una jornada como Sant Jordi, que describe como un día que simboliza “la cultura, el respeto, la convivencia y la identidad de un país abierto y acogedor”. Para los firmantes, estos comportamientos son incompatibles con “los valores democráticos, los derechos humanos y las libertades” que se quieren preservar y transmitir a las nuevas generaciones.
El alcalde ha expresado preocupación por el impacto que estos hechos pueden tener en la convivencia en el municipio. “Me preocupa que hechos como este generen crispación donde no la hay”, ha dicho Colomí.
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