El primer ministro español no tenía ningún vínculo con el plan de corrupción, dice un ex funcionario del gobierno en el juicio

El primer ministro español, Pedro Sánchez, no tenía vínculos con un presunto plan de corrupción cuyo juicio ha sacudido al gobierno de izquierda, dijo el jueves a un tribunal un acusado clave en el caso.

El juicio del ex mano derecha de Sánchez, José Luis Ábalos, es sólo una de varias investigaciones sobre presunta corrupción por parte de la familia del primer ministro socialista y ex aliados políticos que han planteado dudas sobre la viabilidad del gobierno.

Ábalos, exministro de Transportes y peso pesado socialista que ayudó a impulsar a Sánchez al poder en 2018, está acusado de recibir sobornos por la adjudicación irregular de contratos de mascarillas durante la pandemia de Covid-19.

Los fiscales dicen que Ábalos abusó de su posición en el gobierno para permitir que el empresario Víctor de Aldama consiguiera los lucrativos contratos, con el ex asesor Koldo García actuando como intermediario clave.

Ábalos y García, que enfrentan hasta 24 y 19 años de cárcel respectivamente si son declarados culpables, niegan las acusaciones en su contra.

Aldama dijo el miércoles ante el Tribunal Supremo en Madrid que Sánchez estaba en la cúspide de una estructura criminal que manipuló los contratos y financió ilegalmente a su partido, lo que los socialistas describieron como “calumnia”.

García respondió al subir al estrado el jueves, negando que Sánchez tuviera conocimiento del presunto complot.

“Sentido común, por favor. No, no es cierto”, dijo García ante el tribunal, afirmando que nunca habló con Sánchez sobre temas relacionados con el caso.

Cuando se le preguntó sobre un pedido de máscaras que aumentó de cuatro millones de unidades a ocho millones, García negó haber inflado deliberadamente la compra para beneficio personal, diciendo que actuó por el interés general.

“Lo que hice fue tratar de buscar equipos de salud… si hubiera conseguido 20 millones de mascarillas, o 20 millones de equipos de salud, habría pedido que me los trajeran”, dijo.

Las audiencias estaban programadas para finalizar esta semana, pero su duración llevó al tribunal a extender las sesiones al lunes y martes, y Ábalos aún debía hablar.

El caso ha perjudicado a Sánchez, quien llegó al poder prometiendo limpiar la política española después de que el principal partido conservador, el Partido Popular, fuera condenado por su propio asunto de corrupción.

La agitación de los socialistas ha sacudido las relaciones con su socio menor de coalición de extrema izquierda, Sumar, y con una serie de partidos separatistas marginales y regionales cuyo apoyo es esencial para aprobar leyes.

La esposa de Sánchez, Begoña Gómez, y su hermano David enfrentan investigaciones de corrupción separadas que han mantenido la presión sobre el gobierno.

La oposición conservadora y de extrema derecha se han aprovechado de los problemas legales para exigir la dimisión de Sánchez y elecciones, pero el presidente del Gobierno planea terminar su mandato hasta la próxima votación prevista para 2027.