Las relaciones entre ERC y Junts nunca han sido fáciles, pero desde la semana pasada andan especialmente tensas por el choque que hubo en el Congreso por unos comentarios del republicano Gabriel Rufián después de que el partido de Carles Puigdemont tumbara el decreto del alquiler y el consorcio de inversiones. ERC ha intentado este lunes rebajar la tensión y ha negado que haya una crisis abierta entre las dos organizaciones, pero también ha advertido de que no piensa disculparse por las palabras de su diputado.
El encargado de abordar el asunto ha sido el portavoz de ERC, Isaac Albert, que ha intentado quitar hierro al asunto. No ha defendido las palabras de Rufián, pero tampoco le ha desautorizado. “No nos gusta que nadie se enfade ni se moleste, pero que alguien se enfade o se moleste no es motivo suficiente para que nosotros tengamos una acción política determinada. Nuestro contacto con Junts es lo suficientemente fluido”, ha dicho en su tradicional comparancia de los lunes.
Nuestro contacto con Junts es lo suficientemente fluido
Para ERC, en definitiva, el foco no debería estar puesto en el enfado de Junts con Rufián, sino en que el voto de los posconvergentes sirvió para tumbar el decreto de prórroga de los alquileres. Los que sí deberían estar “muy enfadados”, según ERC, son los arrendatarios de pisos que vieron cómo la norma quedaba derogada.
Albert ha asegurado que las relaciones con Junts son más cercanas de la imagen que puedan dar sus dos líderes en el Congreso, Gabriel Rufián (ERC) y Míriam Nogueras (Junts), que viven eternamente enfrentados. “La relación entre los partidos tiene que ser profesional, política y clara y creemos que con Junts lo es”, ha alegado el portavoz. Y para demostrarlo, ha registrado que los dos partidos gobiernan juntos en varios ayuntamientos y en instituciones como la Diputación de Girona. Además, ha argumentado que ERC también tiene que sobreponerse a actitudes de Junts que no le gustan, como el hecho de que sus siete diputados tumbaron la ley del Consorcio de Inversiones de Catalunya, una norma que había impulsado el propio Oriol Junqueras.
Imagen de Míriam Nogueras (Junts) en el último pleno. / José Luis Roca
Aunque Albert no haya defendido explícitamente la intervención de Rufián que desató la polémica, ha mantenido la confianza en el diputado. Ha dicho que el líder republicano en Madrid encarna un liderazgo “absolutamente valorado tanto en el Estado como en Catalunya” y que esto ERC lo valora de forma “fantástica e ilusionante”. El comentario no es menor, teniendo en cuenta las discrepancias que tiene abierta la dirección de Junqueras con Rufián por el tema de la unidad de las izquierdas.
La incógnita de la denuncia.
Para medir en qué punto real están las relaciones entre los dos partidos habrá que dilucidar si Junts acaba presentando o no una denuncia contra los republicanos. El viernes pasado, según explicó EL PERIÓDICO, el partido comunicó que está planteándose tomar medidas legales por una supuesta “campaña de desinformación” contra sus diputados en el Congreso y que vinculan con Esquerra. Este lunes Albert ha evitado abonar la polémica. “No tenemos constancia de ninguna denuncia y no tenemos nada que decir. Si llega, si es que lo hace, lo valoraremos”, ha zanjado.
El portavoz de ERC, Isaac Albert, este lunes en rueda de prensa. / Paula Roque / ERC
Junts y ERC llevan más de una década a la greña. Pese a que gobernaron en coalición la Generalitat durante seis años, nunca se han llevado bien. El divorcio formal se materializó cuando el partido de Carles Puigdemont dejó el Govern liderado por Pere Aragonès en octubre de 2022. Desde entonces las relaciones no han dejado de empeorar. De nada ha servido que Puigdemont y Junqueras hayan recuperado el contacto e incluso se hayan ido viendo regularmente. Sin embargo, la situación nunca ha escalado tanto como hasta ahora. Si Junts formaliza la denuncia sería el pico de hostilidades entre las dos partes.
Suscríbete para seguir leyendo