Ciudad de México es una de las ciudades que se hunde más rápido en el mundo. Ahora, un potente satélite de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) estadounidense confirma el avance acelerado de esta amenaza silenciosa que pone en riesgo a casi 20 millones de personas.
El satélite diseñado por la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO), conocido como NISAR (NASA-ISRO Synthetic Aperture Radar), logró captar con una precisión sin precedentes la magnitud y evolución de este fenómeno en diferentes zonas de la capital mexicana. El análisis se basa en mediciones preliminares tomadas desde el espacio entre octubre de 2025 y enero de este año, durante la temporada seca en la Ciudad de México.
Sus hallazgos quedaron plasmados en un mapa que muestra cómo está cambiando el subsuelo de la metrópoli. En el mapa, la NASA identificó áreas con hundimientos superiores a 2 centímetros por mes (marcadas en azul oscuro). La agencia especifica que las áreas marcadas en amarillo y rojo podrían corresponder a señales de fondo (o ruido) que se espera que disminuyan a medida que el instrumento satelital recopile más datos.
En la imagen también se destaca la ubicación del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, ubicado cerca del lago Nabor Carrillo, el cual opera en medio de una zona de hundimiento acelerado. “Imágenes como ésta confirman que las mediciones de NISAR están en línea con las expectativas”, afirmó Craig Ferguson, subdirector del proyecto.
La Ciudad de México se asienta sobre el lecho arcilloso y lacustre del antiguo lago de Texcoco. La NASA explica que este proceso es consecuencia del intenso bombeo de aguas subterráneas y del creciente peso asociado al desarrollo urbano. Ambos factores han provocado la compactación del antiguo suelo del lago durante más de un siglo.
El fenómeno fue documentado por primera vez en 1925 por el ingeniero Roberto Gayol. Entre los años 1900 y 2000, algunas áreas experimentaron una caída de casi 35 centímetros por año, causando daños a infraestructura como el Metro, uno de los sistemas de transporte masivo más grandes de América.
Un estudio realizado en 2024 por Darío Solano-Rojas, especialista en teledetección de la Universidad Nacional Autónoma de México, encontró que el hundimiento no es uniforme. Tras analizar los cambios en la elevación de la ciudad entre 2011 y 2020, el investigador y su equipo concluyeron que las tasas de hundimiento son muy variables: mientras algunas zonas registran hasta 50 centímetros por año, en otras el fenómeno es casi imperceptible.
Esto crea un “hundimiento diferencial”, donde el suelo se hunde de manera desigual no sólo en kilómetros cuadrados o manzanas de la ciudad, sino incluso en una escala de metros. Cuando una calle, una vía de ferrocarril o un edificio se hunde de manera diferente en un extremo que en el otro, su estabilidad se ve comprometida.