Después de convertirse en blanco del acoso policial, el artista y periodista chino Ai Weiwei abandonó su tierra natal definitivamente en 2015. En un nuevo libro, Sobre la censura, escribe sobre cómo la censura y la vigilancia van de la mano. Al igual que un comerciante que puede ver todas las cartas, sostiene Ai, un gobierno que todo lo ve tiene una “ventaja absoluta” sobre los disidentes.
El nexo entre vigilancia y censura tiene también un aspecto psicológico. “Uno de los principales objetivos de la censura es normalizarse, presentarse como natural y esencial”, advierte Ai. Cita un antiguo dicho chino que dice que “los grandes asuntos del Estado son el culto y las bases militares”, trazando una línea recta entre el “culto” y los tabúes modernos de corrección política.
El nuevo libro de Ai no trata sólo de la represión china. También advierte sobre la censura en todo el mundo. En “sociedades aparentemente democráticas”, escribe, la censura es “más encubierta, más engañosa y más corrosiva”.
Los ejemplos que cita desafían el espectro político de izquierda y derecha. Ai señala la represión contra los estudiantes universitarios propalestinos y los intentos del gobierno estadounidense de crear incertidumbre en torno a las víctimas civiles en Gaza. También recuerda la cancelación que enfrentó después de reunirse con Alice Weidel, líder de un partido antiislámico y antiinmigración en Alemania. El instinto de reprimir el habla está presente en casi todas partes.
¿Eso significa que los censores están ganando? El tono de Sobre la censura parece pesimista en algunos puntos. Pero la propia historia de vida de Ai muestra que es posible vencer a la censura. Si él ha sido capaz de trazar un camino liberador para sí mismo –incluso a un gran costo personal– entonces los estadounidenses que enfrentan muchos menos riesgos también podrán hacerlo.
La publicación Reseña: Una víctima del autoritarismo chino explica la censura y la vigilancia apareció por primera vez en Reason.com.