Testimonio judicial sitúa al alcalde de Orihuela en el centro de supuestas decisiones de fraude fiscal de ITV – The Leader

Un excontable afirma que Pepe Vegara y dos compañeros administradores tenían poder de decisión cuando se produjo el presunto fraude fiscal de 488.000 euros

Un excontable afirma que Pepe Vegara y dos compañeros administradores tenían poder de decisión cuando se produjo el presunto fraude fiscal de 488.000 euros

Un excontable de la estación de inspección de vehículos de Vega Baja dijo el viernes ante el Juzgado de lo Penal de Orihuela que los tres administradores conjuntos de la empresa, incluido Pepe Vegara, ahora alcalde de Orihuela, tenían el principal poder de decisión en el momento del presunto fraude fiscal.

Vegara, que también es concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Orihuela, formó parte del consejo de administración de la empresa en 2005 junto a otros dos socios, años antes de entrar en política. Ahora está siendo juzgado por acusaciones de fraude fiscal y falsificación de documentos comerciales.

La fiscalía se ha opuesto a una solicitud de la defensa de desestimar el caso por motivos de debido proceso. El juez Sacramento Ruiz Bosch ha programado dos audiencias más, y el juicio se reanudará el 2 de junio y concluirá el 12 de junio.

En su escrito preliminar, el Ministerio Público solicitó una pena de siete años de prisión para Vegara, otros tres imputados vinculados a la empresa y un intermediario. Esa solicitud podrá reducirse una vez se presenten las conclusiones definitivas, después de que un nuevo informe de la Inspección Tributaria recalculara las supuestas pérdidas para Hacienda.

El nuevo cálculo se produce tras la exclusión del caso de supuestas responsabilidades ficticias relacionadas con facturas por servicios no prestados. También se espera que los abogados defensores argumenten que el proceso ha sufrido retrasos excesivos, dado que el juicio se celebra 16 años después de que se iniciara la investigación.

Aun así, el fiscal advirtió que las nuevas cifras no alterarían sustancialmente la calificación jurídica de las conductas alegadas, salvo potencialmente en lo relativo a sanciones.

En la sesión inaugural, la Fiscalía del Estado, en representación de los intereses de la Hacienda Pública, presentó un nuevo informe de inspección fiscal que reduce casi a la mitad la cantidad presuntamente defraudada. El caso ahora se centra en una supuesta pérdida fiscal corporativa de 488.000 euros, frente a una estimación inicial de 917.000 euros.

Según los fiscales, la empresa supuestamente infló los gastos mediante la compra de 100.000 planificadores promocionales. A la empresa se le facturaron 17 euros por cada planificador, a pesar de que el valor real era de poco más de 1 euro. Los fiscales afirman que el objetivo era reducir el beneficio declarado de la empresa para el ejercicio 2005 y así evitar pagar el impuesto de sociedades.

La cantidad pedida también fue calificada de extremadamente desproporcionada, ya que superaba en muchos miles la población registrada del municipio.

La audiencia del viernes se centró en el testimonio de un ex administrador y jefe de contabilidad de la empresa, que trabajó allí desde principios de la década de 2000 hasta 2007. Dijo al tribunal que la junta de administradores conjuntos propuso y aprobó campañas promocionales diseñadas para atraer clientes a la estación ITV de Vega Baja.

La estación, situada en el distrito de San Carlos y ahora gestionada por la Generalitat Valenciana, se enfrentaba a la competencia de los centros de inspección de la Región de Murcia y de la estación de ITV de San Bartolomé. El testigo citó campañas promocionales anuales que involucraban planificadores, directorios telefónicos, chalecos reflectantes y sombrillas, que según él lograron atraer clientes.

Preguntado por la fiscalía que solicitó estas actividades promocionales, el testigo identificó claramente a la junta directiva, incluida Vegara.

Su testimonio contradijo el de otra empleada de la empresa, hermana de uno de los imputados. El ex contador dijo que el fundador de la empresa y el ex jefe de servicios legales podían proponer ideas y ofrecer opiniones, pero que Vegara y los demás administradores eran quienes “tomaban las decisiones” y debatían los asuntos en las reuniones del directorio.

Esa declaración se convirtió en uno de los momentos clave de la sesión, cambiando el enfoque de la sala del tribunal de si ocurrió fraude fiscal a quién era responsable de las decisiones bajo escrutinio.

Vegara en declaraciones a la prensa al finalizar la primera sesión el pasado viernes

La audiencia también contó con el testimonio de testigos llamados por la Fiscalía del Estado. Un testigo afirmó que el exjefe de servicios jurídicos de la empresa, fallecido en 2025, le había “creado” una empresa a cambio de dinero para que se pudieran emitir facturas a su nombre.

“Me montaron esa empresa y al final descubrí que las facturas se habían emitido a mi nombre”, dijo el testigo. “Un empleado de allí me dijo que se habían emitido facturas, así que fui a la Agencia Tributaria de Alicante y puse una denuncia”.

Sin embargo, debido a que las supuestas responsabilidades ficticias fueron eliminadas del alcance del juicio, esa línea de interrogatorio se redujo rápidamente. Sin embargo, el testimonio del testigo puso de relieve incoherencias entre su perfil y lo que normalmente se esperaría de un directivo de empresa. Posteriormente, la Fiscalía del Estado renunció a declarar a otro testigo con antecedentes similares.

Una parte importante de la audiencia se dedicó a las excepciones preliminares planteadas por la defensa al inicio del juicio. Los fiscales y la Fiscalía del Estado rechazaron firmemente las afirmaciones de que la investigación debería anularse por presuntas violaciones al debido proceso.

La fiscalía argumentó que la investigación, iniciada después de que una auditoría fiscal de 2010 fuera remitida al Ministerio Público, era válida desde el principio. Sostuvo que los delitos alegados no prescribieron porque una orden judicial suficientemente motivada de enero de 2011 interrumpió el plazo de prescripción iniciado en 2005.

El fiscal también dijo que, aunque pudo haber habido una cuestión de prescripción administrativa en relación con el primer trimestre de 2005, no había prescripción penal.

Una de las quejas centrales de la defensa fue que la documentación fiscal que sustentaba los cargos supuestamente había estado ausente del expediente durante toda la investigación. Los fiscales y la Fiscalía del Estado rechazaron esa afirmación, afirmando que el expediente completo, incluido el informe de inspección, figuraba en la página 12 del primer tomo de las actuaciones, en un CD que contenía 120 documentos relacionados con la investigación.

La supuesta falta de dicha documentación había llevado a la defensa a solicitar tanto la suspensión como la anulación del procedimiento. El juez Ruiz Bosch dijo que las cuestiones preliminares se evaluarían en la etapa de sentencia, decisión que protestaron los abogados de los cinco acusados. Un abogado defensor argumentó que las objeciones deberían haber dado lugar a la suspensión de la audiencia.

Los conflictos de programación que involucraron a los testigos y expertos restantes obligaron a posponer la próxima sesión prevista. El tribunal escuchará ahora la tercera sesión el 2 de junio, seguida de una cuarta y última sesión el 12 de junio.

Más allá de los argumentos técnicos fiscales que aún están por llegar, las dos primeras sesiones han puesto de relieve un hecho políticamente significativo: Vegara sabía antes de ser elegido candidato a la alcaldía del Partido Popular que el caso en su contra no estaba cerrado.

Aunque el procedimiento se inició en 2010, la Audiencia Provincial reabrió el caso en 2015. En 2021 y 2022 aún se estaban dictando nuevos autos y sentencias. Cuando Vegara entró en la carrera por la alcaldía, el caso no estaba inactivo: avanzaba hacia un juicio que, según el expediente que ahora tiene ante el tribunal, él sabía que todavía estaba muy vivo.

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