“¿Gallinas felices?” El colapso del cobertizo expone las mentiras de Vital Farms

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Publicado el 19 de junio de 2026 por Elena Waldmann.

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Vital Farms lleva años vendiendo una ilusión reconfortante: “gallinas felices”, “criadas en pastos”, “certificadas como humanas”. Pero esa historia se vino abajo una vez más cuando un cobertizo se derrumbó en uno de sus proveedores de Kansas hace unos días, con más de 20.000 aves atrapadas en su interior.

Un denunciante le dijo a PETA que los cobertizos de Triple C Infinity Eggs en Winfield, Kansas, una granja cuyo propietario confirmó públicamente que suministran a Vital Farms, estaban mal construidos. Durante el fin de semana, uno de ellos cedió, aplastando aves hasta la muerte y, según se informa, dejando a otros en peligro de ahogarse cuando las tuberías de agua reventadas inundaron los restos.

El informe fue escalofriante:

“Hay 45.000 gallinas en una operación comercial de huevos que no reciben atención… otras aves no están siendo alimentadas o [given water] … la dueña les dice a todos que está matando pájaros”.

Este no es un incidente extraño. Es una ventana al sufrimiento rutinario en las granjas que Vital Farms se esfuerza por ocultar detrás de su marca de bienestar.

Dentro de la escena: pájaros con picos y cobertizos sucios

PETA acudió al lugar el martes y rescató a 36 aves. Lo que encontramos en la escena fue lo opuesto a “ético”, “humano” o “criado en pastos”.

Las gallinas eran jóvenes, de unos 7 meses de edad, y tenían picos. (Esto se hace para que las gallinas frustradas no se picoteen entre sí; sin embargo, Vital Farms las llama “gallinas felices”). El pico de una gallina estaba partido por la mutilación. Otra gallina tenía una deformidad en una pata, lo que le hacía cojear de dolor. Los supervivientes del cobertizo derrumbado se arremolinaban en aparente confusión, mientras miles más permanecían hacinados dentro del abarrotado y ruidoso granero que quedaba. Se vio al dueño cargando pájaros por las patas y las alas.

Supuesta respuesta de Vital Farms: Gasarlos

Según el propietario de la granja, “ellos” (Vital Farms) sugirieron gasear a las gallinas.

Así es como la industria del huevo se deshace de las aves que ya no son “rentables” o “convenientes”: matanza masiva, rápida y barata.

Pero Vital Farms no llama a esto “matanza masiva”. Lo llaman “jubilación”. En su sitio web, la empresa dice que cuando las gallinas llegan al final de su ciclo de puesta, los granjeros “retiran” bandadas enteras de una vez, ya sea mediante un “método aceptable de eutanasia” o vendiéndolas a empresas de alimentos para mascotas.

La empresa llega incluso a afirmar:

“Consideramos que el final de la vida de nuestras gallinas es tan sagrado como el resto de su tiempo con nosotros”.

Vale la pena recordarlo: las gallinas ponen naturalmente alrededor de 15 huevos al año. Las gallinas explotadas utilizadas por la industria del huevo son criadas para poner entre 320 y 350 huevos al año, casi uno por día. Los agricultores los tratan como máquinas productoras de huevos y luego se deshacen de ellos.

¿Y ese “método aceptable de eutanasia”? Sigue siendo insoportable y cruel.

El método estándar de la industria de gasear aves con dióxido de carbono causa terror, dolor y dificultad respiratoria grave:

Las aves jadean en busca de aire cuando el CO₂ desplaza el oxígeno. Sus cuerpos entran en pánico y luchan cuando surge la sensación de asfixia. Muchos permanecen conscientes durante el proceso.

Este es el fin “sagrado” que promete Vital Farms.

Un patrón, no un accidente

Este incidente reafirma lo que PETA ha estado diciendo todo el tiempo: Vital Farms ha construido una marca sobre la idea de que es diferente del resto de la industria del huevo. Pero la evidencia dice lo contrario:

Cobertizos abarrotados y sucios, no pastos abiertos. Mutilaciones dolorosas, atención insuficiente. Matanzas masivas, no retiro pacífico.

Esto es lo que destacamos en nuestra reciente presentación a los accionistas de Vital Farms, en la que hicimos la pregunta: “¿Cuándo dejará la empresa de promocionar sus huevos como ‘humanitarios’ y sus gallinas como ‘felices’, cuando no lo son?” El colapso del cobertizo de Kansas no hace más que subrayar la urgencia de ese mensaje.

La conclusión

Lo que el miembro del personal de PETA vio en Kansas no fueron “gallinas felices”. Fue crueldad, negligencia y sufrimiento.

La única forma “humana” de comer es la vegana. Las gallinas, como todas las madres, quieren proteger y criar a sus crías. Enseñan llamadas a sus polluelos incluso antes de que nazcan. Sienten alegría, dolor y miedo. Protégelos y respétalos haciendo el cambio compasivo hoy:

Y si ha sido engañado por etiquetas de lavado humano, dígalo: