Expertos en salud mental alertan del impacto de la masificación en el bienestar emocional de los residentes en Mallorca

La Federación de Salud Mental de Mallorca ha alertado de los efectos que los altos niveles de presión turística pueden tener en el bienestar emocional de la ciudadanía y, sobre todo, en los trabajadores del sector. La organización señaló este viernes en un comunicado que Baleares recibió el año pasado más de 19 millones de turistas, lo que equivale a 16 visitantes por cada residente en una región con 1,25 millones de habitantes, en un contexto de dificultades para acceder a la vivienda, congestión del tráfico, aumento del coste de la vida y saturación de los espacios públicos.

La federación destacó que la salud mental no depende únicamente de la atención sanitaria, sino también de factores como las condiciones de vida y de trabajo, el entorno físico y la capacidad de construir una vida estable. En consecuencia, el impacto es significativo en una comunidad donde el turismo es el principal motor económico y donde muchos trabajadores están expuestos a factores de riesgo psicosocial como empleo temporal, jornada laboral irregular, alta intensidad laboral e inseguridad laboral, ha afirmado la organización.

La organización también ha destacado que la salud mental es la segunda causa de baja laboral en España y que los trastornos de ansiedad son el diagnóstico más común, una tendencia que, según los datos disponibles, se mantiene desde 2024.

En cuanto al acceso a la vivienda -con Baleares entre las regiones con mayores precios-, la federación ha apuntado que la evidencia científica identifica la vivienda como uno de los principales determinantes sociales de la salud mental.

El presidente de la organización, Guillem Febrer, afirmó que la comunidad científica coincide en que la percepción del turismo de masas está ligada a una menor calidad de vida, un aumento del estrés y una pérdida de control sobre el entorno cotidiano.

Además, destacó que los trabajadores que sustentan el principal sector económico de Baleares desarrollan a menudo su trabajo en condiciones de alta intensidad, temporalidad y estacionalidad; por lo tanto, proteger su salud mental es también una forma de asegurar la sostenibilidad social y económica de la región.