El lunes se levantará la última pieza del naufragio romano en la bahía de Palma y se pondrá así fin a una operación que comenzó hace cuatro meses. La mayor parte de los restos del naufragio fue levantada el sábado y trasladada al Castillo de San Carlos de Palma, donde permanecerá durante varios meses mientras se lleva a cabo un procedimiento de desalinización para preservar su estructura y estado.
La operación de salvamento del pecio a unos 60 metros de la costa en Can Pastilla fue llevada a cabo por el Consell de Mallorca con la asistencia de expertos de tres universidades -Barcelona y Cádiz, además de Baleares-, además de las fuerzas de seguridad del Estado (Guardia Civil y Policía Nacional) y la Policía de Palma.
Los buzos colocaron globos para reflotar los restos del naufragio, que luego fueron remolcados a una velocidad de sólo un nudo hasta el club náutico de Can Pastilla. El mismo procedimiento se seguirá el lunes para el levantamiento de la pieza final.
El barco, que se hundió hace unos 1.700 años, estaba lleno de carga: cientos de ánforas romanas que contenían vino, aceitunas, aceite y salsa de pescado fermentada con garum. Muchos de ellos todavía estaban intactos.
Eventualmente se exhibirá públicamente, ya que la operación para salvar los restos del naufragio atrajo una gran atención internacional, especialmente científica, debido a la ingeniería de la operación en sí, así como a la importancia arqueológica y patrimonial de los restos del naufragio.