Una inquieta mancha solar orientada hacia la Tierra desató una poderosa llamarada solar de clase X el 30 de junio, provocando apagones de radio en partes de América del Norte.
La erupción solar X1.1 surgió de la región de manchas solares AR4479 y alcanzó su punto máximo a las 4:50 pm EDT (2050 GMT) según el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA.
El intenso estallido de rayos X liberado durante la erupción llegó a la Tierra en poco más de 8 minutos, provocando fuertes apagones de radio (R3) en todo el lado diurno de la Tierra. Esto afectó principalmente a los usuarios de radio de alta frecuencia en partes de América del Norte, quienes pueden haber experimentado una degradación temporal de la señal o breves cortes de comunicación mientras la llamarada era más fuerte.
La erupción también lanzó una eyección de masa coronal (CME), una enorme nube de plasma solar magnetizado lanzada al espacio. Cuando se dirigen a la Tierra, las CME pueden colisionar con el campo magnético de nuestro planeta y provocar tormentas geomagnéticas, que posteriormente pueden producir deslumbrantes exhibiciones de auroras boreales.
Sin embargo, parece poco probable que éste tenga mucho impacto.
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Las primeras observaciones sugieren que la CME se desplaza principalmente hacia el norte, con material limitado dirigido a la Tierra. Es posible que experimentemos un golpe indirecto alrededor del 3 de julio.
Si bien los pronosticadores continuarán analizando imágenes y modelos en los próximos días, actualmente no se espera que la erupción produzca una tormenta geomagnética significativa o una exhibición generalizada de auroras.

¿Qué son las erupciones solares?
Las llamaradas solares son ráfagas repentinas de energía liberadas cuando los campos magnéticos alrededor de las manchas solares se retuercen y se vuelven a conectar. Se clasifican según cinco clases (A, B, C, M y X), y las llamaradas de clase X representan las erupciones más poderosas.
¿Qué son las CME?
Las CME se comportan de manera un poco diferente. A diferencia de la radiación de una erupción solar, que llega a la Tierra a la velocidad de la luz, estas nubes de partículas cargadas suelen tardar entre uno y tres días en llegar hasta nosotros. Si llegan en la orientación magnética correcta, pueden perturbar el campo magnético de la Tierra y desencadenar condiciones de tormenta geomagnética.
¿Veremos la aurora boreal?
A pocos días del 4 de julio, una CME dirigida a la Tierra podría haber preparado el escenario para un tipo diferente de espectáculo de fuegos artificiales. En cambio, las primeras observaciones sugieren que esta erupción asestará poco más que un golpe indirecto a la Tierra alrededor del 3 de julio, si acaso.
Tal como están las cosas, es poco probable que se desarrollen condiciones de tormenta geomagnética significativas, lo que significa que las posibilidades de que se generalice la aurora boreal son bajas.
La buena noticia para los cazadores de auroras es que AR4479 todavía está de cara a la Tierra. Si la inquieta mancha solar desata otra llamarada y una CME mejor dirigida en los próximos días, el panorama podría cambiar rápidamente. ¡Los meteorólogos espaciales vigilan de cerca la región!