El cava es el vino espumoso más conocido de España, pero ¿se ha convertido el nombre en un obstáculo para los mejores productores del país?
Esa controvertida cuestión divide cada vez más a enólogos y expertos. Algunos argumentan que décadas de producción de alto volumen han dañado la reputación del Cava, lo que dificulta que los vinos premium y de larga crianza compitan por el reconocimiento junto con el champán y otros vinos espumosos prestigiosos.
El cava se elabora según el método tradicional, realizándose su segunda fermentación en botella. La mayor parte procede de la región catalana del Penedès, aunque la denominación también permite la producción en Rioja, Requena y varias otras zonas de España.
Esta amplia distribución geográfica es parte del problema, según los críticos que creen que el nombre es demasiado genérico. Sostienen que los mejores vinos espumosos de España deberían identificarse más estrechamente con su lugar de origen, variedades de uva y requisitos de envejecimiento.
¿Un nombre dañado por el volumen?
Durante un debate en el evento comercial Taste Spain en Londres, el director técnico de Bodega Artadi, Carlos López de la Calle, argumentó que España podría necesitar abandonar el nombre Cava, al menos para sus vinos espumosos más prestigiosos.
Dijo que la reputación del Cava había sufrido daños debido a su asociación con una producción barata y a gran escala. En su opinión, España necesita una nueva identidad para el vino espumoso premium, preferentemente vinculada a una zona geográfica reconocible.
La Master of Wine y especialista en vinos españoles Sarah Jane Evans sugirió que el nombre Cava podría permanecer para vinos más jóvenes con una crianza inferior a 18 meses. Los vinos espumosos más distintivos y de mayor envejecimiento podrían entonces comercializarse con nombres que reflejen sus regiones individuales, ya sea Cataluña, Rioja o Requena.
Un sistema de este tipo podría permitir que el cava de nivel básico conserve su identidad internacional familiar y, al mismo tiempo, brindaría a los productores premium una forma más clara de distinguir sus vinos.
La alternativa Corpinnat
Varios productores respetados ya han abandonado la denominación de Cava.
Entre ellos se encuentran Recaredo y Gramona, que contribuyeron a la creación de Corpinnat, una marca colectiva creada para vinos espumosos de alta calidad elaborados en el corazón del Penedès. Fundada por seis productores en 2015, la organización ha crecido hasta incluir más de 20 bodegas.
Corpinnat impone normas más estrictas en cuanto al origen de la uva, el cultivo ecológico, los métodos de producción y el envejecimiento. Sus vinos utilizan frecuentemente variedades autóctonas como la xarel-lo, lo que les confiere un carácter marcadamente diferente al champán.
Algunos se lanzan al mercado sólo después de muchos años en bodega, lo que demuestra que el vino espumoso español puede poseer una complejidad y un potencial de envejecimiento considerables.
Sin embargo, Corpinnat afronta su propio reto de marketing. A diferencia de Champagne o Penedès, el nombre no identifica inmediatamente una ubicación geográfica para los consumidores que no están familiarizados con el vino español.
¿Debería la región importar más?
Los defensores del cambio creen que España debería desarrollar identidades de vino espumoso basadas en regiones particularmente adecuadas para la producción.
Penedès es el candidato más obvio, dada su historia, clima y concentración de productores líderes. Galicia también podría tener potencial, mientras que la acidez naturalmente alta y los niveles de alcohol relativamente bajos asociados con los vinos de txakoli del norte de España pueden ofrecer otra base distintiva para la producción de espumosos premium.
Un mayor énfasis en la identidad regional podría ayudar a los consumidores a comprender por qué un vino espumoso español cuesta unos pocos euros mientras que otro tiene un precio sustancialmente más alto.
Sin embargo, abandonar Cava implicaría un riesgo considerable. Es un nombre reconocido internacionalmente construido a lo largo de generaciones, y reemplazarlo podría crear confusión y obligar a los productores a gastar mucho dinero en establecer marcas y clasificaciones desconocidas.
¿Reforma o reinvención?
La autoridad reguladora del Cava ya ha introducido medidas destinadas a mejorar la calidad y fortalecer la identidad regional. Su categoría Guarda Superior abarca vinos de mayor crianza, mientras que las botellas comercializadas bajo esta clasificación a partir de 2025 deberán estar elaboradas con uvas de cultivo ecológico.
El presidente de la DO Cava, Javier Pagés, ha defendido que el futuro de la denominación pasa por la calidad, la accesibilidad y la construcción de valor de la marca Cava existente.
Por tanto, el debate se reduce a si el Cava podrá reinventarse con éxito. Sus partidarios creen que estándares más estrictos, una antigüedad más prolongada y un etiquetado geográfico más claro pueden restaurar sus credenciales premium. Los críticos sostienen que la asociación del nombre con bebidas gaseosas baratas y producidas en masa está ahora demasiado firmemente establecida.
Sin duda, España produce vinos espumosos capaces de situarse entre los mejores del mundo. La pregunta sin resolver es si esos vinos obtendrán mayor reconocimiento fortaleciendo el nombre de Cava o dejándolo atrás.