El capitán de un arrastrero español que se hundió frente a Canadá en 2022 con 21 muertos será juzgado, al igual que dos ejecutivos de la empresa que operaba el barco, dijo el jueves un tribunal español.
El Villa de Pitanxo, con base en el puerto de Marín, en el noroeste de España, se hundió a unos 450 kilómetros (280 millas) de la costa oriental de Canadá en febrero de 2022 con 24 tripulantes a bordo. Sólo tres sobrevivieron, incluido el capitán.
Un juez de la Audiencia Nacional ordenó proceder contra el capitán del buque, Juan Enrique Padín, y dos directivos del operador Pesquerías Nores Marín: el gerente de la empresa, José Antonio Nores Rodríguez, y el director de flota, José Antonio Nores Ortega.
Los tres hombres están acusados de 21 cargos de homicidio por negligencia grave, uno por cada uno de los tripulantes fallecidos, así como de lesiones por negligencia y delitos contra los derechos de los trabajadores, afirmó el tribunal.
Aún no se ha fijado una fecha para el juicio.
El juez ordenó a los tres acusados pagar una fianza de 44 millones de euros (50 millones de dólares) para cubrir posibles reclamaciones de indemnización, citando “múltiples pérdidas de vidas, consecuencias y daños causados”, según el comunicado del tribunal.
El capitán dijo que el barco se hundió después de quedar a la deriva en mares extremadamente agitados, mientras que un marinero ghanés superviviente dio un relato diferente, diciendo que la red de pesca quedó atrapada en el fondo del mar y que el capitán se negó a soltarla para evitar perder la captura.
El hundimiento fue el accidente más mortífero que ha afectado a la industria pesquera española en casi cuatro décadas.
Una investigación realizada por una agencia del Ministerio de Transporte español publicada el año pasado encontró que el barco había excedido su límite de tripulación autorizado y llevaba equipo y tanques de combustible en exceso.
También citó fallas relacionadas con la seguridad y la toma de decisiones antes del desastre.