Londres, 20 de agosto de 2026 — Análisis de EBM Newsdesk —Nick Staunton
China ha ordenado a sus empresas y ciudadanos que no colaboren en una investigación de la Unión Europea sobre la propuesta de JD.com de adquirir por 2.200 millones de euros el minorista alemán de electrónica Ceconomy, convirtiendo una adquisición corporativa en una confrontación directa entre Beijing y Bruselas.
El Ministerio de Justicia de China calificó la investigación de la UE como un ejercicio inadecuado de jurisdicción extraterritorial y acusó a Bruselas de abusar de su Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras. Beijing advirtió que podría tomar más medidas de represalia si la UE seguía exigiendo información a las organizaciones chinas.
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Ceconomy es propietaria de MediaMarkt y Saturn, lo que le otorga una de las redes de tiendas de electrónica de consumo más grandes de Europa. Su adquisición proporcionaría a JD.com una formidable plataforma minorista física y digital en todo el continente.
Por lo tanto, el litigio va mucho más allá de la propiedad de un minorista alemán. Se trata de si la UE puede investigar el apoyo estatal chino y si Beijing puede impedir que Bruselas obtenga las pruebas que necesita.
Bruselas sospecha de una ventaja injusta
La Comisión Europea abrió una investigación en profundidad en mayo después de plantear preocupaciones preliminares de que JD.com pudiera haber recibido subsidios chinos capaces de distorsionar el mercado interno de la UE.
Los reguladores están examinando posibles subvenciones, incentivos fiscales y financiación preferencial. La Comisión quiere determinar si algún apoyo estatal permitió a JD.com ofrecer un precio artificialmente alto por Ceconomy o si podría ayudar a la empresa fusionada a debilitar a los competidores europeos después de la transacción.
JD.com ha rechazado esa sugerencia. El grupo chino dice que la adquisición se está financiando a través de recursos internos y préstamos de bancos privados en lugar de subsidios estatales.
La autoridad de competencia alemana ya ha autorizado la adquisición por motivos antimonopolio convencionales. La investigación de la UE es diferente: examina las ventajas financieras detrás del comprador en lugar de simplemente si la transacción reduciría la competencia.
Se espera que Bruselas tome una decisión el 2 de octubre. Podría aprobar el acuerdo, exigir concesiones o prohibirlo si los reguladores concluyen que los subsidios extranjeros distorsionaron la adquisición.
China crea un problema de cumplimiento imposible
La intervención de Beijing coloca a JD.com y otras entidades chinas en una posición legal potencialmente imposible.
La Comisión Europea puede exigir la información necesaria para completar su investigación. China ahora está ordenando a las organizaciones nacionales que no brinden esa asistencia. Por tanto, el cumplimiento de una autoridad podría significar violar las instrucciones de otra.
Esta es la segunda vez que Beijing utiliza sus reglas ampliadas contra lo que considera jurisdicción extranjera ilegal. Se emitió una orden similar durante una investigación de la UE sobre el fabricante chino de equipos de seguridad Nuctech.
Este enfoque le da a China un mecanismo para obstruir las investigaciones más allá de sus fronteras. Pero también corre el riesgo de dificultar las adquisiciones chinas. Si los reguladores europeos no pueden verificar cómo se financia una transacción, es posible que estén menos dispuestos (o más) a aprobarla.
En última instancia, esto podría dañar los planes de expansión internacional de las empresas chinas.
La nueva arma de defensa económica de Europa
El Reglamento sobre subvenciones extranjeras se aplica desde julio de 2023. Se introdujo para cerrar una brecha obvia en la política de competencia europea.
Los gobiernos de la UE están sujetos a estrictas normas sobre ayudas estatales cuando apoyan a las empresas nacionales. Hasta que llegara la regulación, las empresas extranjeras podrían potencialmente utilizar subsidios de sus propios gobiernos para adquirir activos europeos o ganar contratos públicos sin enfrentar un escrutinio equivalente.
La Comisión sostiene que las normas se aplican por igual a todas las empresas de fuera de la UE. Beijing considera que su uso frecuente contra empresas chinas es una prueba de que la regulación se ha convertido en un instrumento proteccionista.
Ambos argumentos contienen algo de verdad. Europa tiene un interés legítimo en impedir que las empresas respaldadas por el Estado compren activos estratégicos en condiciones que no están disponibles para rivales no subsidiados. Pero las solicitudes de información expansivas y las definiciones inciertas también pueden dificultar el cumplimiento y desalentar inversiones que de otro modo serían valiosas.
Una adquisición se convierte en una competencia de soberanía
La investigación de Ceconomy demuestra con qué rapidez el control europeo de fusiones se está entrelazando con la geopolítica.
JD.com quiere una ruta poderosa hacia el comercio minorista europeo. Alemania quiere invertir en una importante empresa nacional. Bruselas quiere garantías de que la transacción no distorsionará la competencia. Mientras tanto, Beijing se niega a aceptar que los reguladores europeos exijan amplia información a las organizaciones dentro de China.
El peligro es que ninguna de las partes pueda retirarse sin que parezca que ceden su autoridad. La UE no puede operar un régimen de subsidios eficaz si las empresas pueden retener pruebas siguiendo instrucciones de un gobierno extranjero. China no puede aceptar fácilmente lo que considera una aplicación extraterritorial del derecho europeo.
Para JD.com, la compra de Ceconomy por 2.200 millones de euros tenía como objetivo acelerar su expansión europea. Más bien se ha convertido en una prueba para ver si el capital chino puede entrar en Europa sin importar también un conflicto entre dos sistemas legales rivales.