Las Illes Balears acogen cada día una media de 329.725 personas más de lo que sugieren las cifras oficiales de población, según el Institut Balear d’Estadística (Ibestat). Conocida como población flotante, incluye turistas, familiares visitantes y personas que viajan a las islas por negocios u otros motivos ocasionales. Las cifras resaltan una brecha significativa entre el número de residentes registrados y el número de personas realmente presentes en las islas.
Baleares tenía una población censada de 1.260.004 a 1 de enero de 2025. Sin embargo, el Índice de Presión Humana del Ibestat, que mide el número de personas físicamente presentes en las islas en un momento dado, sitúa la población media en 1.589.729 durante todo el año. Esto representa un aumento del 26% con respecto a la cifra oficial, equivalente al 77% de la población residente en Palma. La diferencia se hace aún más pronunciada durante el verano: en agosto, el índice registró hasta 2,08 millones de personas en las islas. Aunque las cifras disminuyen significativamente durante el invierno, la población efectiva se mantiene constantemente por encima del número de residentes registrados.
El Gobierno balear busca que esta población flotante se tenga en cuenta en las negociaciones sobre el nuevo sistema de financiación autonómica de España. El Ejecutivo regional sostiene que las islas deben dotar de servicios públicos y mantener infraestructuras para una población significativamente mayor que la reflejada en los registros oficiales. Sin embargo, la propuesta actual del Ministerio de Hacienda no incluye la población flotante como un factor, junto con otras demandas de Baleares, incluidas medidas para abordar la masificación.
La población adicional ejerce una presión considerable sobre los recursos públicos, pero no necesariamente se traduce en una financiación proporcionalmente mayor. El sistema de financiación existente se basa en gran medida en el número de residentes registrados y en cifras de población ajustadas. La aplicación directa del aumento del 26% implicaría alrededor de 1.800 millones de euros de financiación adicional, pero dicho cálculo no reflejaría los costes reales generados por los visitantes. Los turistas, por ejemplo, generalmente no hacen uso de escuelas, universidades, servicios de bienestar social, asistencia de vivienda u otros beneficios diseñados para los residentes. Sin embargo, consumen agua, generan residuos y utilizan carreteras y espacios públicos, al tiempo que aumentan la demanda de servicios de emergencia, seguridad, transporte público, limpieza y mantenimiento de playas.
Por lo tanto, calcular el costo exacto de esta población adicional es complejo. La infraestructura hidráulica proporciona una indicación de la magnitud involucrada: la inversión en Baleares alcanzó los 160 millones de euros el año pasado, y asignar una parte equivalente a la población flotante elevaría su coste asociado a alrededor de 41,5 millones de euros. El ejemplo subraya el desafío que enfrentan los formuladores de políticas: garantizar que las islas tengan recursos suficientes para hacer frente a las personas a las que realmente sirven, evitando al mismo tiempo un modelo de financiamiento que simplemente trate a cada visitante temporal como un residente adicional.