Hace unos 35 años, el Gobierno balear propuso que Madrid tuviera en cuenta el mar a la hora de valorar la financiación de la región. Es seguro decir que la propuesta no prosperó, pero ahora, 35 años después, el gobierno ha revivido la idea.
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Hace unos 35 años, el Gobierno balear propuso que Madrid tuviera en cuenta el mar a la hora de valorar la financiación de la región. Es seguro decir que la propuesta no prosperó, pero ahora, 35 años después, el gobierno ha revivido la idea.
El viernes, el Consejo de Política Fiscal y Financiera de España debatirá la revisión del modelo de financiación regional, no sólo para las Baleares sino para todas las regiones. Las propuestas han sido realizadas por los gobiernos autonómicos, y entre las de Baleares se encuentra la propuesta de que se contabilice como superficie el mar que une las islas, un factor que determina cómo se aplica el modelo.
El Gobierno balear sostiene que la superficie terrestre por sí sola no abarca todas las necesidades asociadas a las comunidades insulares. La longitud del litoral y las aguas interiores generan necesidades relacionadas con la vigilancia, la respuesta a emergencias, la planificación, el medio ambiente, la movilidad y la prestación de servicios que actualmente no se tienen en cuenta. No se pide que todo el mar sea tratado como tierra, sino que se tenga en cuenta la superficie del mar a la hora de recibir financiación adicional.
Los gobiernos tanto de izquierda como de derecha en Baleares han argumentado durante mucho tiempo que el sistema adoptado por el Gobierno español es perjudicial para las necesidades regionales. La insularidad es un factor clave en cuanto a los costes de mantenimiento de las diferentes administraciones insulares y, especialmente, al coste de vida general, que es más elevado en Baleares que en otras regiones españolas.
El actual Gobierno también está poniendo mucho énfasis en la población, el factor que tiene más peso a la hora de calcular la financiación que recibe cada región. Se debe tener en cuenta el crecimiento constante de la población, así como el tamaño considerable de la población flotante, con todas las demandas que esto implica de recursos, servicios e infraestructura.